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El accidenteCiento veinte! ciento treinta! que maravilla ciento cuarenta....cincuenta....sesenta... En el asiento de atrás, la niña gritaba entre risas a su padre para que siguiera pisándole. La verdad es que el coche nuevo parecía tan seguro que no daba mucha sensación de velocidad. Su mujer, miraba al frente un poco sorprendida por la velocidad que estaban alcanzando, aunque siendo el día en que probaban el coche por la autopista por primera vez, no le diría nada. Habían discutido mucho antes de comprar el Mercedes, pero la verdad es que a ella también le gustaba mucho y podían permitírselo, así que al final se impuso el buen juicio. ciento ochenta y ni un ligero temblor, ni sensación de inseguridad. Los coches parecían moverse marcha atrás a su derecha, y se hacían pequeñitos en seguida en el retrovisor. Habían puesto un cd de R.E.M. en el reproductor para disfrutar de la ocasión, así que John Michael Stipe les deleitaba los oídos con el EveryBody Hurts mientras se dirigían a su destino. De repente el tiempo se detuvo... no había sonidos ni sensaciones. Parecía que todo se movía a cámara lenta. Volvió la cabeza muy despacio para ver flotar en el aire la muñeca de su hija. También le pareció notar el pelo de su mujer rozándole el brazo. Los cristales se deformában???? Unos segundos después todo volvió a la normalidad, salvo que el volante le aprisionaba el pecho, el asiento estaba torcido, y algún líquido le impedía abrir el ojo derecho... olía a gasolina???? Miró a un lado, para ver horrorizado la masa sangrienta que se hallaba donde antes se sentaba su mujer. Abrió los ojos de nuevo, con la sensación de haber sufrido una pesadilla. Antes de que sus ojos enfocaran el cristal roto delante de él, el dolor que sentía por todo el cuerpo le decía que no había sufrido ninguna pesadilla. Empezó a llorar por lo que pudiera ser... Los hombros de su mujer no se movían, así que probablemente no respiraba. De todos modos, su cabeza debería tener más volumen del que se le advertía... Miró hacia el otro lado, para ver qué le pasaba a su brazo. Algo salía debajo de su muñeca... el hueso! Al volver en si, lo primero que notó fue un bracito apoyado en su hombro. Su hija!!!!! Una hora mas tarde, la policía encontró al hombre andando sin rumbo y semi inconsciente por el arcén, a 500 metros del accidente... Tenía la mirada perdida, y en la mano sujetaba el brazo de su hija. De repente despertó con un grito y empapado en sudor. El pitido de un despertador le hizo abrir los ojos de nuevo.Se sobresaltó al descubrir que la habitación no le sonaba demasiado. Estaba descolocado. El despertador no era más que la máquina que monitorizaba sus constantes. Había estado soñando en mitad de la pesadilla en que se había convertido su vida... Comentarios » Ir a formulario
muy bien contada... pero aterradora... yo me pido cerrar los ojos muy muy fuerte y volverme a dormir a ver si hay suerte y tengo un tercer despertar...
Fecha: 31/08/2006 16:21.
¿Y cuántos puntos le sacaron? Si es que te olvidas de contar lo más importante... ;)
Un bico Fecha: 31/08/2006 17:13.
¿Y cuántos puntos le sacaron? Te has olvidado de contar lo más importante :)
Tremenda la historia, cada vez son mejores. Un bico Fecha: 31/08/2006 20:18.
Me encantan las historias donde aparecen desmembraciones.
Fecha: 31/08/2006 20:57.
Vaya, a mí este me ha dejado mal cuerpo...
Un beso, espero que todo vaya bien ¿ehhh? :-) Fecha: 01/09/2006 00:49.
Joder Goldhands, deja las historias de miedo coño, que no me dejan dormir luego. No pienso conducir nunca más en la puta vida!
Fecha: 01/09/2006 01:26.
----- creo que me le voy a pensar dos veces antes de subir en un coche.
Fecha: 02/09/2006 06:57. |
goldhandsCuando era pequeño me preguntaron qué me gustaría ser de mayor. Desde entonces, ando dándole vueltas...
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