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El rescateTres días a caballo, sin dormir, sin parar a descansar ni un solo instante... Había perdido a dos caballos y su último rocín no parecía que fuera a aguantar mucho más a aquel ritmo. Los mejores caballos del reino! Pero su princesa no iba a ser secuestrada por los malvados secuaces del mago negro, no iba a permitir que le tocaran un sólo pelo. Sacrificó al caballo al pie del risco dónde se hallaba el castillo del maligno mago. Ya había cumplido su función. Empezó a escalar la pared de la imponente montaña, una pared vertical sin apenas salientes, de unos 200 metros de alto. Una caída mortal y más para un hombre exhausto. Y siete horas mas tarde, su mano tocaba el suelo dónde se erigía el castillo. Nada más ponerse en pie se percató de que 14 fornidos guerreros con cara de mala ostia y armados hasta los dientes corrían hacia él sacando espumarajos por la boca. Se irguió, respiró hondo y desenvainó su espada... sabía que el suelo iba a regarse con sangre... sólo hacía falta saber de quien. Tras una hora de liza, los 14 cadáveres adornaban el suelo, junto con un par de dedos suyos y más de un charco de sangre del príncipe. Y abrió el portón para encontrarse aún más guerreros, magos, trampas y un par de flechas que por suerte solo le dejaron un par de heridas superficiales más. La princesa se hallaba tumbada en un camastro en lo alto de la torre más alta del castillo del maligno. Cinco horas mas tarde se abrió la puerta de la estancia que la mantenía encerrada. Estaba temblando pensando que el mago venía a matarla, o algunos rufianes iban a aprovecharse de su virtud. El muchacho, le sonrió pero cayó de rodillas por el propio agotamiento y las heridas que le habían infligido. Ella se levantó de la cama, pero tanta prisa se dió de cabeza con la madera de la que colgaba la mosquitera... el mismo golpe la echó para atrás, y rebotando contra el colchón, salió despedida hacia el otro lado de la cama, dándose de bruces contra el suelo. Con la emoción del momento, se levantó de golpe para ir corriendo a ayudar al príncipe y observar sus heridas. Le ayudó a levantarse, se dirigieron a las escaleras y se prometieron amor eterno. El príncipe con un énfasis teatral empezó a decirle cada pensamiento bonito que tenía con ella, cada pequeño detalle que le llenaba el corazón, cómo cada centímetro de la piel de aquella muchacha le hacía sentir... y justo al final, justo en el momento de decirle que la quería, se giró hacia ella para mirar sus ojos mientras dejaba salir las palabras mágicas y... Sopreeeeesa!!!!!! La princesa no estaba!!!!! "Mierda! Se ha caído por las escaleras" -murmuró resignado.
20/02/2008 18:10 Comentarios » Ir a formulario
¡Qué poético! ¡Qué bonito tó! ¡Que corra la sangre! ¡Que retumben las risas del ridículo! ¡Que alguien se estoce una vez más!
¿Tu príncipe ha perdido a su princesa por las escaleras? ¡Yo que él, antes de ir a rescatarla, me tiraba por la ventana! Fecha: 20/02/2008 23:01.
Otra victima más de las crueles y despiadadas hordas de peldaños.
¿Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia? Fecha: 21/02/2008 07:49. |
goldhandsCuando era pequeño me preguntaron qué me gustaría ser de mayor. Desde entonces, ando dándole vueltas...
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