
|
El pianistaEl salón había sido recogido por los magníficos camareros que habñian atendido a todos los comensales tras la gala. Habían dejado cada mesa perfectamente preparada, cada silla debidamente alineada y cada mantel perfectamente colocado para el día siguiente. Los jarrones estaban adornados con las mas bellas flores. En ninguna podía observarse una sola impureza. Lo que hacía mas impresinante aquella visión era ver a Harry sentado frente al piano, con los ojos cerrados como daborenado cada nota que sus dedos hacían sonar el la sala diáfana. Si no fuera por aquellos dedos que bailaban sin cesar sobre la pista de blancos y negros, bien parecía una estátua que adornara aquel magnífico salón. Harry ni siquiera pestañeaba... no pensaba, no oía... tan sólo sentía cada nota llegar a su alma mientras sus manos se movían sin que su cerebro fuera consciente de que las estaba guiando... Tenía la sensación de que la música le mantenía sumergido en un baño de notas que acariciaban su piel, que erizaban el pelo de su nuca y que le impedían abrir sus ojos mientras sonaba... Algunas imágenes de bellos parajes soleados, de olas rompiendo en la playa, de majestuosos acantilados imponiéndose al azote del viento, de verdes prados que parecían pintados por alguno de los grandes artistas de siglos pasados, iban emergiendo en su mente a medida que un sol daba paso a un la, a medida que un tímido do se convertía en la antesala de un re y un si menor... Y el tiempo no existía, tan solo aquellas notas que flotaban en el aire apra posarse en su cabeza. Unos torpes pasos rompieron la armonía del momento, pero Harry solamente oía lo que las cuerdas del piano le decían... -"Señor Hammen, señor Hammen, lamento decirle que debemos cerrar ya..." -rasgó en el aire una voz estridente... Harry no se inmutó... se hallaba en un balcón de una antigua casa en la Borgonya, observando los viñedos brillando al tímido sol de una mañana de julio... Y las notas seguían sucediéndose sin pausa. -"Señor Hammen, lamento tener que insistir, pero debería abandonar la sala... si quiere puede tomar una copa en el hall mientras barro los suelos del comedor" -dijo aquella misma voz. Harry abrió los ojos para encontrarse con aquella magnífica máquina de crear música, y posó su mirada en la botella de Jack Daniels casi terminada que descansaba encima de las partituras. Siguió mirando hasta el jarrón de bronce manufacturado del siglo XVIII, que brillaba con su color oxidado a la luz de las velas de un candelabro cercano que no llegaba a ver... -"Señor Hammen, quiere dejar de una vez el piano?" -insistió la voz. Harry, con la mirada fija en el jarrón, fija en cada golpe que los años le habían propinado desgastándolo hasta darle una presencia mucho mas antigua, se hallaba en ese momento a tres notas de llegar al clímax de aquella obra, a tres notas de tocar el cielo... y justo al dejarlas sonar al viento que se las llevaría de allí, dando paso a lo mejor de la composición, aquella voz le hizo tocar un fa, en lugar de un fa sostenido... Se detuvo. Se levantó despacio, mirándose las manos, sabiéndolas culpables del terrible crimen que se acababa de perpetrar contra la perfección. Las levantó y cogió el jarrón de bronce también imperfecto con ambas manos, con aquellas manos innobles... Se acercó a la señora Martins, la encargada de la limpieza de aquel comedor y le asestó un terrible golpe con el jarrón en la cabeza. La señora Martins cayó semi inconsciente al frío suelo que aún estaba por barrer. Harry la miró, con unos ojos sin vida, con los ojos de alguien que ha cometido un crimen y que había aceptado ya que aunque perdiera la vida en ello, le pondría solución. Se agachó junto a la señora y levantando el jarrón de nuevo, golpeó con él el cráneo de la mujer hasta que quedó irreconocible... Desde luego el jarrón tampoco parecía el mismo, ni tan solo por el color que ahora era completamente rojo, como las manos de Harry, como su chaqué y su cara, y las mangas de su blanca camisa, y su cara... Se levantó dejando caer el jarrón al suelo y se dirigió de nuevo al piano... Se sentó, cogió la botella de Jack Daniels y dio buena cuenta de ella... Posó sus manos manchadas de la vida de aquella mujer y empezó a dejar a sus dedos empezar de nuevo. Y las imágenes volvían a su cabeza, despacio, emergiendo cuando el sol daba paso a un la, a medida que un tímido do se convertía en la antesala de un re y un si menor... 22/04/2008 20:55 Comentarios » Ir a formulario
Mmm, ha molado el relato, pero un pequelo detalle:
sol, la, do y re son notas. Pero "si menor" es un acorde. Entonces... no tiene muhco sentido que un "re", que es una sola nota, sea la antesala de un "si menor" que es un acorde formado al menos por tres notas (si-re-fa). Puede ser, pero al leerlo se hace raro ¿proq ué hablas primero de notas y luego de un acorde? ¿Igual queriás decir si "bemol"? Fecha: 22/04/2008 23:49.
porque re tiene que ser una nota? Puede ser un acorde!
Y si, era un si bemol... de hecho la postee sin leer, y hay fallos bastante mas gordos... Fecha: 23/04/2008 11:44.
a mi me importa un bledo los acordes y las corcheas, me preocupa mas el instinto criminal del pianista
Fecha: 23/04/2008 12:48.
Bueno... al hombre no le mola que le molesten... que se yo!
Fecha: 23/04/2008 18:09.
"Harry no apartaba la vista del monitor, sin parar de escribir, los articulos eran la antesala de los sustantivos, entonces una voz insistio de nuevo -si bemol!, si bemol!!-... Harry se levanto en ese momento, a 3 palabras de escribir el punto final, cogio el jarron y..."
:P Fecha: 25/04/2008 10:03.
Yo le hubiese golpeado con el piano xD ¿qué culpa tenía el jarrón?
Fecha: 26/04/2008 20:43.
Accent-> jajajajajaja
Inagtable-> Harry tiene mala leche, no una fuerza sobrehumana! Fecha: 28/04/2008 14:04. |
goldhandsCuando era pequeño me preguntaron qué me gustaría ser de mayor. Desde entonces, ando dándole vueltas...
Temas
Archivos
EnlacesFotologsEnlazame!RecomiendoFavoritos con cromoFavoritos desnudos
Goldhatheque
|