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22/04/2008

El pianista

El salón había sido recogido por los magníficos camareros que habñian atendido a todos los comensales tras la gala.

Habían dejado cada mesa perfectamente preparada, cada silla debidamente alineada y cada mantel perfectamente colocado para el día siguiente.

Los jarrones estaban adornados con las mas bellas flores. En ninguna podía observarse una sola impureza.

Lo que hacía mas impresinante aquella visión era ver a Harry sentado frente al piano, con los ojos cerrados como daborenado cada nota que sus dedos hacían sonar el la sala diáfana.

Si no fuera por aquellos dedos que bailaban sin cesar sobre la pista de blancos y negros, bien parecía una estátua que adornara aquel magnífico salón.

Harry ni siquiera pestañeaba... no pensaba, no oía... tan sólo sentía cada nota llegar a su alma mientras sus manos se movían sin que su cerebro fuera consciente de que las estaba guiando...

                                    

Tenía la sensación de que la música le mantenía sumergido en un baño de notas que acariciaban su piel, que erizaban el pelo de su nuca y que le impedían abrir sus ojos mientras sonaba...

Algunas imágenes de bellos parajes soleados, de olas rompiendo en la playa, de majestuosos acantilados imponiéndose al azote del viento, de verdes prados que parecían pintados por alguno de los grandes artistas de siglos pasados, iban emergiendo en su mente a medida que un sol daba paso a un la, a medida que un tímido do se convertía en la antesala de un re y un si menor...

Y el tiempo no existía, tan solo aquellas notas que flotaban en el aire apra posarse en su cabeza.

Unos torpes pasos rompieron la armonía del momento, pero Harry solamente oía lo que las cuerdas del piano le decían...

-"Señor Hammen, señor Hammen, lamento decirle que debemos cerrar ya..." -rasgó en el aire una voz estridente...

Harry no se inmutó... se hallaba en un balcón de una antigua casa en la Borgonya, observando los viñedos brillando al tímido sol de una mañana de julio...

Y las notas seguían sucediéndose sin pausa.

-"Señor Hammen, lamento tener que insistir, pero debería abandonar la sala... si quiere puede tomar una copa en el hall mientras barro los suelos del comedor" -dijo aquella misma voz.

Harry abrió los ojos para encontrarse con aquella magnífica máquina de crear música, y posó su mirada en la botella de Jack Daniels casi terminada que descansaba encima de las partituras.

Siguió mirando hasta el jarrón de bronce manufacturado del siglo XVIII, que brillaba con su color oxidado a la luz de las velas de un candelabro cercano que no llegaba a ver...

-"Señor Hammen, quiere dejar de una vez el piano?" -insistió la voz.

Harry, con la mirada fija en el jarrón, fija en cada golpe que los años le habían propinado desgastándolo hasta darle una presencia mucho mas antigua, se hallaba en ese momento a tres notas de llegar al clímax de aquella obra, a tres notas de tocar el cielo... y justo al dejarlas sonar al viento que se las llevaría de allí, dando paso a lo mejor de la composición, aquella voz le hizo tocar un fa, en lugar de un fa sostenido...

Se detuvo.

Se levantó despacio, mirándose las manos, sabiéndolas culpables del terrible crimen que se acababa de perpetrar contra la perfección.

Las levantó y cogió el jarrón de bronce también imperfecto con ambas manos, con aquellas manos innobles...

Se acercó a la señora Martins, la encargada de la limpieza de aquel comedor y le asestó un terrible golpe con el jarrón en la cabeza.

La señora Martins cayó semi inconsciente al frío suelo que aún estaba por barrer.

Harry la miró, con unos ojos sin vida, con los ojos de alguien que ha cometido un crimen y que había aceptado ya que aunque perdiera la vida en ello, le pondría solución.

Se agachó junto a la señora y levantando el jarrón de nuevo, golpeó con él el cráneo de la mujer hasta que quedó irreconocible...

Desde luego el jarrón tampoco parecía el mismo, ni tan solo por el color que ahora era completamente rojo, como las manos de Harry, como su chaqué y su cara, y las mangas de su blanca camisa, y su cara...

Se levantó dejando caer el jarrón al suelo y se dirigió de nuevo al piano...

Se sentó, cogió la botella de Jack Daniels y dio buena cuenta de ella...

Posó sus manos manchadas de la vida de aquella mujer y empezó a dejar a sus dedos empezar de nuevo.

Y las imágenes volvían a su cabeza, despacio, emergiendo cuando el sol daba paso a un la, a medida que un tímido do se convertía en la antesala de un re y un si menor...

22/04/2008 20:55 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 9 comentarios.

20/02/2008

El rescate

Tres días a caballo, sin dormir, sin parar a descansar ni un solo instante...

Había perdido a dos caballos y su último rocín no parecía que fuera a aguantar mucho más a aquel ritmo.

Los mejores caballos del reino!

Pero su princesa no iba a ser secuestrada por los malvados secuaces del mago negro, no iba a permitir que le tocaran un sólo pelo.

Sacrificó al caballo al pie del risco dónde se hallaba el castillo del maligno mago. Ya había cumplido su función.

Empezó a escalar la pared de la imponente montaña, una pared vertical sin apenas salientes, de unos 200 metros de alto. Una caída mortal y más para un hombre exhausto.
Pero ni siquiera titubeó!

Y siete horas mas tarde, su mano tocaba el suelo dónde se erigía el castillo.

Nada más ponerse en pie se percató de que 14 fornidos guerreros con cara de mala ostia y armados hasta los dientes corrían hacia él sacando espumarajos por la boca. Se irguió, respiró hondo y desenvainó su espada... sabía que el suelo iba a regarse con sangre... sólo hacía falta saber de quien.

Tras una hora de liza, los 14 cadáveres adornaban el suelo, junto con un par de dedos suyos y más de un charco de sangre del príncipe.
Tenía un ojo tan hinchado que apenas veía, y soportaba el dolor de su costilla rota, sólo porque le doía aún mas el desgarro de su pierna...

Y abrió el portón para encontrarse aún más guerreros, magos, trampas y un par de flechas que por suerte solo le dejaron un par de heridas superficiales más.

La princesa se hallaba tumbada en un camastro en lo alto de la torre más alta del castillo del maligno.
Sabía que algo estaba pasando por el ajetreo y el ruido que se escuchaba por todas partes.

Cinco horas mas tarde se abrió la puerta de la estancia que la mantenía encerrada. Estaba temblando pensando que el mago venía a matarla, o algunos rufianes iban a aprovecharse de su virtud.
Pero se encontró con lo que quedaba del príncipe, que había acabado con todos los habitantes del castillo (menos un par de mayordomos y trabajadores de la cocina, que se habían escondido al oír la contienda) para rescatarla.

El muchacho, le sonrió pero cayó de rodillas por el propio agotamiento y las heridas que le habían infligido.

Ella se levantó de la cama, pero tanta prisa se dió de cabeza con la madera de la que colgaba la mosquitera... el mismo golpe la echó para atrás, y rebotando contra el colchón, salió despedida hacia el otro lado de la cama, dándose de bruces contra el suelo.

Con la emoción del momento, se levantó de golpe para ir corriendo a ayudar al príncipe y observar sus heridas.
Llevaba la frente hinchada por el golpe con la madera y le sangraba la nariz del fostión que se había metido con el suelo.
Al dar los primeros pasos, algo tiró de ella hacia atrás!
El vestido se le había enganchado con la puerta de un armario, y con el impulso se halló de nuevo sentada en el suelo.
De nuevo se levantó a toda prisa con lágrimas en los ojos por el dolor, y llegó hasta su prñincipe salvador, no sin antes empotrar su cadera contra un tocador, y sin tropezarse antes con su propio pie e ir a caer encima de la costilla rota del pasmado príncipe....

Le ayudó a levantarse, se dirigieron a las escaleras y se prometieron amor eterno.

El príncipe con un énfasis teatral empezó a decirle cada pensamiento bonito que tenía con ella, cada pequeño detalle que le llenaba el corazón, cómo cada centímetro de la piel de aquella muchacha le hacía sentir... y justo al final, justo en el momento de decirle que la quería, se giró hacia ella para mirar sus ojos mientras dejaba salir las palabras mágicas y...

Sopreeeeesa!!!!!!  La princesa no estaba!!!!!

"Mierda! Se ha caído por las escaleras" -murmuró resignado.

 

20/02/2008 18:10 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

31/01/2008

La tercera tabla

Iba Moises por el monte Sinaí, pues a sus judiitos se les estaba acabando la hierba y quiso mirar de encontrar setas o algo que llevarse a la boca...

La cosa es que de repente vio una luz, y aunque pensó que aún debía durarle el cuelgue de la noche anterior, se acercó a ella.

-Moisés?

-Si? Quien me llama? Has venido a por mi?

-Escucha.. te he dejado ahí tres piedros escritos con cuatro leyes que se me han ocurrido así a bote pronto... que los cojas y los hagas cumplir!

-Y sino?

-Serás desconsiderado? Sinó todo el peso de la mano de la justicia de Dios caerá sobre ti y sobre los tuyos con brutal fuerza divina!!!!

-Vaya Dios del amor... y encima las piedras no me las podré fumar, no?

-Moiseeees...

-Vale vale... ahora las cojo!

Moisés se dirigió a las tres tablas, que en seguida reconoció porque estaban escritas en Arial 11, y se dio cuenta de que no podía con ellas... solo podía cargar dos!

Miró las leyes y pensó que lo suyo sería "dejarse" alguna sin querer...

Miró las dos primeras y le parecieron bien... total, lo de honrar al padre y tal era fácil, y el no matarás pues también le estaba bien...

La tercera en cambio, rezaba:

-Serás tolerante con la gente que no piensa como tú.

-No le meterás mano a los niños en catequesi

-No montarás guerra contra los pobres musulmanes por un cacho de tierra

-Repartirás tus bienes con los mas pobres

-No vale lo de torturar a peña para que confiesen ser brujas!

 

Total, que ni corto ni perezoso, se llevó las otras dos mas una bolsita de peyote que encontró justo al lado, bajó con los colegas que lo estaban flipando en una rave con un becerro de oro, lo fundió para hacerse un Rolex y se puso tan ciego de peyote que hizo andar a sus colegas durante 40 años porque se perdió!

Aquí flipándolo con los colegas!

Y esta es la historia de porque Dios nos dio el libre albedrío, o lo que es lo mismo, porque pasó de nosotros!

 

31/01/2008 11:13 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 8 comentarios.

19/01/2008

El nacimiento del dragón.


 Este es un pequeño fragmento de mi próximo cuento... Haberéis notado que escribo menos en el blog, lo cual no significa que haya dejado de escribir, sino que lo hago en otros formatos.... Demasiado largo para colgar en un blog.

 

Todo era húmedo y oscuro, y ciertamente frío... empezó a moverse despacio, como alguien que no está acostumbrado a mover sus músculos. Con el paso de los minutos, se sentía más y más fuerte, y a su vez se sentía más aprisionado donde fuera que se encontrara.

Empezó a estirar el cuello y la cabeza tocó algo duro que no cedía.

Se puso nervioso y empezó a patalear, gritar y dar golpes con la cabeza hacia todos lados, hasta que de pronto vio algo de luz.

Había conseguido resquebrajar el huevo dónde se hallaba, y poco a poco siguió rompiéndolo hasta poder arrastrarse fuera.

Todo era muy confuso, pero a medida que pasaba el tiempo iba cogiendo consciencia de lo que estaba pasando.

 
Como todo el mundo sabe, así como los humanos no tienen la capacidad de recordar su esencia espiritual, ni la sala de almas, creyendo de esta manera que su nacimiento es el inicio de todo, los seres mágicos poseen un cerebro capaz de recordar absolutamente todo lo que han vivido hasta ese momento, tanto su esencia incorpórea como sus anteriores vidas. Esto hace que sean mucho más sabios que la media, sólo por la experiencia que poseen innata.

 
El pequeño dragón había salido del huevo, y poco a poco iba siendo consciente de cómo había llegado hasta allí.

 
Sus escamas combinaban el rojo y el verde aleatoriamente, con el brillo metalizado que caracteriza la piel de los dragones. Las alas aún por desarrollar, se veían negras y se intuían poderosas. Una pequeña cresta en la cabeza le daba a la cría de dragón un aspecto un poco más agresiva, pero sus grandes ojos color de miel le conferían la dulzura típica de un bebé. 

En su mente empezaban a emerger todo tipo de recuerdos, de vidas pasadas y de su estancia en la sala de almas… su pergamino de dragón, sus sueños y deseos… iba a ser alguien realmente importante.

19/01/2008 11:48 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

04/01/2008

Esa mirada....

A cada paso sentía el contacto de la nieve en sus garras más y más agradable...

Llevaba un buen rato corriendo por aquella ladera y cada vez lo hacía más deprisa, más fácil, más natural.

No sentía frío, ni miedo. Tan sólo tenía en la cabeza un instinto que le empujaba a seguir corriendo, a oler el aire en busca de un rastro animal que cazar, a mirar hacia adelante buscando cualquier atisbo de movimiento.

Si alguna vez había corrido sangre humana por aquellas venas, no lo recordaba, aunque tampoco recordaba haber sido un cachorro... tan sólo aquel impulso.

Olfateó algo y se detuvo. Se quedó inmóbil durante algún tiempo... su nariz intentaba descubrir en qué dirección se hallaba su posible presa, mientras sus oídos y sus ojos estaban atentos a cualquier cambio en el entorno.

Cuando estuvo convencido de dónde se hallaba el futuro cadáver, empezó a andar hacia los matorrales más próximos, con pasos cortos y sin apenas respirar para no hacer ruido.

Una pequeña liebre intentaba encontrar algo que llevarse a la boca entre la nieve, pero por desgracia lo estaba intentando con luna llena y eso era mucha luz para un lobo...

El lobo dejó el matorral para acercarse cada vez mas a la víctima, con un sigilo digno del mismisimo diablo. En cuanto la liebre oyó un ruido y se giró a mirar, el lobo se detuvo con los ojos clavados en el pequeño animal.

Se cruzaron las miradas durante un segundo, pero fue suficiente para que la libre viera en sus ojos lo que él ya sabía, que aquel era su final.

Un lobo no mira con odio ni con furia... un lobo mira con desdén, con la soberbia de alguien que puede ver el futuro y que sabe que la victoria es suya...

En el instante en que percibió que se tensaban los músculos de la liebre, le enseñó sus dientes y empezó la caza.

 

Media hora mas tarde, andaba por la misma ladera buscando algún lugar donde pasar la noche, buscando algun lugar donde estar cerca de otros lobos. En la boca sentía el sabor de la sangre de su víctima, a la que llevaba colgando de entre sus colmillos...

Fue entonces cuando entre el olor de la humedad y el aroma dulzón de la sangre, distinguió otra fragancia que hizo que otros instintos se activaran al momento.

Miró alrededor pero no como cuando cazaba, sino que oteaba tranquilo sabiéndose sin peligro hasta que la vió.

Una loba joven y sana, de pelaje blanco y sedoso estaba junto a una roca. Probablemente la habría interrumpido justo antes de aullar a la luna.

Se acercó a ella confiado, con la comida colgando de su hocico... se quedó mirando a los ojos a la loba, que estaba olisqueando la presa que él había cazado. Observó el ligero movimiento de su rabo. Estaba a gusto aunque probablemente tendría hambre.

Soltó la presa a los pies de la loba para que se la comiera, y dio un paso atrás para dejarla tranquila.

Ella se le quedó mirando a los ojos... en aquella mirada no había lujuria, ni furia, ni interés. Aquel lobo miraba con la soberbia de alguien que puede ver el futuro y sabe que la victoria será suya....

04/01/2008 22:06 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 6 comentarios.

06/12/2007

Un día en la vida de Harry

Harry Brightown no se encontraba como cada día...

Salió a la calle porque su hija le había pedido que comprara leche y pan antes de salir a trabajar.

Harry entró en la tienda de la esquina, se dirigió a la sección de lácteos dónde sólo encontraría yogures y la misma marca de leche de siempre. Y cogió un yogur sin mirar tan siquiera el sabor...

Se dirigió a la caja, y dejando el yogur en el mostrador se puso a abrir su billetera para pagar.

-"Un pavo!" -le dijo la cajera mirando al infinito.

Harry sacó un billete de 20, lo dejó al lado del yogur y cogiendo este se dirigió a la salida sin esperar el cambio y sin escuchar lo que le decía la cajera.

Llegó a su casa, se dirigió a la cocina dónde Lisa, la mayor de sus dos hijas, estaba preparando tortitas para el desayuno y le dejó el yogur encima del mármol.
La muchacha al ver lo que había traído lo miró de aquella forma que tienen las mujeres de decir... "papá, eres un desastre!"

Harry la miró como si no la conociera, se fue hasta la puerta para ponerse su abrigo y giró el pomo para salir.
Mientras cruzaba el umbral, Lisa, con cara de preocupación, andaba hacia él preguntándole qué era lo que le pasaba.

Harry se giró. La miró con la misma cara inexpresiva, casi traspasándola con la mirada.

-"Papá, al menos me darás un beso antes de ir a trabajar, no?" -le preguntó entendiendo que cuando quisiera ya le contaría...

-"Si..."

Y se dió la vuelta y desapareció por las escaleras.

Vivía en un octavo piso con ascensor, pero Harry bajó andando hasta la calle.

Se subió al metro y se quedó plantado en el centro de su vagón, asiendo la barra con una mano y mirando fijamente el cartel que anunciaba las paradas durante todo el trayecto... y cuando se percató, una voz femenina le indicaba que el metro había llegado al final del destino. Se había pasado 14 paradas.

Consiguió llegar a su oficina... dos horas tarde.

Subió sin tan siquiera saludar al portero, ni al ascensorista. Cada mañana se paraba unos instantes a preguntarles que tal el partido, o a comentar alguna noticia sobre las malas gestiones del gobierno... En Estados Unidos es sencillo... cada día hay algún partido de algo y cada día algún senador metía la pata.

Harry entró en las oficinas de su empresa a través de la puerta de cristal con el nombre serigrafiado como cada día, pero pasó entre el alud de saludos y preguntas sobre su retraso sin abrir la boca para nada y sin quitar la vista de la puerta de su oficina.

Entró dejando en la puerta a los compañeros que extrañados por su reacción se pusieron a seguirle. Cerró de golpe no dejando que nadie se atreviera a llamar.

Harry se quedó plantado un par de minutos justo delante de la puerta mirando hacia su mesa fijamente. Notó como su corazón se disparaba un instante.
Esperó hasta notar que se calmaba.

Se sentó en su silla de oficina perfectamente tapizada, y dejó que sus ruedecitas lo acercaran a la cajonera de la mesa.

Harry levantó la mirada del segundo cajón para dar una ojeada a la foto de su esposa.

"Que preciosa eres..." -pensó.

Su mujer había muerto dos años atrás a causa de un accidente de tráfico.
Por si la desgracia no era suficiente, el tratamiento para intentar salvarla dejó a su familia al borde de la ruina, de la que intentaban escapar desde entonces sin demasiado éxito.

Una lágrima cayó por la mejilla del hombre, al recordar la última vez que había hecho el amor con su mujer. La última vez que hizo el amor...

Volvió a concentrarse en su cajón.

Lo abrió.

Sacó con sumo cuidado un pequeño papel doblado, el cual alisaba mientras lo posaba con sumo cuidado en la mesa.

Encendió la luz del despacho para ver mejor.

Del bolsillo de su camisa cogió un trozo de papel de periódico dónde por la mañana había escrito unos números...

Miró atentamente los dos papeles.

Instantes después cogió el teléfono, marcó el número de su casa donde sabía que estaría Lisa, pues era verano y tenía vacaciones en el colegio.
Cuando oyó la voz de su hija estalló en llanto...

Por el auricular se podía oír la voz de su pequeña, preocupada y llamando a su padre insistentemente...
Lisa estaba tambiéna punto de llorar, pues recordaba así a su padre justo el día después de que su madre falleciera en el hospital.

Harry intentó tomar las riendas de sus emociones, dejó de lado sus lágrimas y cogió el teléfono con fuerza.

-"Hola cariño... recuerdas aquel vestido carísimo que tu madre deseaba comprarte para cuando cumplieras los 18?" -le preguntó Harry
-"Claro que lo recuerdo papá.. que pasa? Estás bien?" -preguntaba a su vez Lisa preocupada.

-"Si, si... oye, esta tarde iremos a comprarlo... uno para ti y otro para tu hermana..." -dijo Harry con la voz mas entera.

-"Cómo? Papá, qué has hecho? Que está pasando? No necesitamos los vestidos, ni siquiera podemos permitírnoslos..."

-"Cariño, esta mañana en el periódico he mirado los números de lotería... y allí estaba, la fecha en que murió mamá... somos ricos... y hoy vais a tener su último regalo..."

 

06/12/2007 18:53 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

20/11/2007

Otro golpe más...

"Otro golpe más... un empujón, un pinchazo en la cabeza, algo me hace caer...cuando acabará esto?

Siento mis costillas desplazarse, otro golpe supongo.  Pero ya me he acostumbrado al dolor.

Se me ha dormido el labio...qué me ha dado?

Ese ruido es insoportable, demasiado alto, me duele y me crispa, y no me deja oír la música.

Esos tres tipos que se acercan me van a dar... míralos, como si la cosa no fuera con ellos! Como odio que pongáis cara de no haber roto un plato cuando estáis a punto de joderme...

Ahí van!

Sangre...  Es del ojo o del labio?... tengo la cara entumecida... pero ya se van.

Qué demonios es esa puerta?"

                        

 

Se acercó cojeando hasta el pomo de la extraña puerta que nunca había estado allí.

Lo más asombroso era la sensación de no poder evitar cruzarla, era como un deseo enfermizo!

La abrió de golpe y sin pensar, y sin siquiera mirar adelante, se coló por ella para cerrarla enseguida. Al girarse su boca y sus ojos se abrieron de par en par...

La temperatura era perfecta, soplaba una brisa que acariciaba la piel y la luz natural del día se hallaba salpicada de miles de colores que reflejaban los edificios. En cada uno de ellos descubrió algo único que le daba personalidad y encanto.

Los árboles y plantas estaban en flor, despidiendo aromas que se colaban por su nariz y limpiaban el hedor de ciudad que se hallaba en sus pulmones, que le recordaba continuamente de dónde venía.

Todo estaba limpio y la gente sonreía por la calle. Se saludaban, se detenían a conversar.

Un apretón de manos sincero, una palmada en la espalda, unas palabras alegres... la gente era feliz.

Siguió mirando todo lo que le rodeaba, hasta darse cuenta de que detrás suyo no había ninguna puerta. Había desaparecido o mejor dicho, nunca había estado allí. 

Tras unos segundos de estupor, decidió que aquello era demasiado bueno como para perder más tiempo en misterios, y se dispuso a seguir oteando cualquier cosa que habitara aqul lugar.

Y entonces la vió.

Estaba inmóbil, mirando hacia él, con unos ojos que no dejaban indiferente a nadie... unos ojos dónde perderse para no regresar.

Empezó a andar hacia ella muy lentamente, como con miedo a que desapareciera si corría demaiado, y con miedo aún de una gente a la que no conocía aunque parecían amables.

Ella sonrió, y cuando la sonrisa llegó hasta él acabó con cualquier inquietud como si de una bomba se tratara. Y él recordó cómo se sonreía...

No conseguía fijarse en nada en concreto, todo era perfecto... sus ojos decían millones de cosas, pero en algún idioma que él no terminaba de entender con lo que no podía dejar de mirarlos. Su pelo acariciaba sus hombros exactamente comó a él le gusaría acariciarlos... algunos mechones rebeldes le acariciaban el cuello acompañados por la brisa.  Su boca.... no había palabras para definir su boca. Si "beso" tenía una definición, aquellos labios eran la foto que la ilustraba.

Y cuando llegó frente a ella, tras haber visto su cuello, sus brazos, su cintura, su pecho y sus caderas, la mujer que tenía delante le hacía sentir muy pero que muy pequeño.

Ella no dejó de sonreir, asió su mano con dulzura, tirando de ella para que el hombre se acercara un poco más, y susurrando unas palabras con la voz del caramelo le besó, le dejó sin respiración y se fundió con él en un abrazo.

Sus labios sabían a cielo, su olor se colaba por la nariz acariciando el alma, y su pelo travieso quería jugar con él. Y intentando zafarse en el juego, olió aquel cabello y le pareció que olía a amor.

La cara de la muchacha cambió, y se tornó gris. Se giró para ver hacia dónde estaba mirando ella, y entendió su temor.

Otra vez la puerta!

Y ahora no era deseo enfermizo lo que sintió, sino una imperativa obligación.

No pudo despedirse, no pudo casi decirle adiós. No le dio tiempo a volver a ver los colores en el aire, ni las sonrisas de la gente... volvía a estar en casa.

 

"Otro golpe más...  no puedo estirar el brazo.... porqué esto no acaba nunca?

No puedo parar de tiritar, hace mucho frío... porqué me duele el pecho?

Hay demasiada luz, me duelen los ojos..."

 

Detrás suyo había penunbra, no se oía demasiado ruido y no parecía haber nadie. Solía acercarse a zonas así para sobrevivir sin sufrir tanto.

Entonces cayó en la cuenta de que delante suyo, cruzando el ruido infernal, las cegadoras luces, los golpes, los arañazos, las dificultades, se hallaba el lugar dónde había visto la puerta.

Se irguió por un momento, olvidándose de proteger su cuerpo de los ataques constantes y sonrió.

Empezó a andar hacia la puerta...

 

" Tengo un corte en el cuello, estoy sangrando... es superficial...

Siento mi cabeza ir de lado a lado... se me ha vuelto a dormir la boca. Porque ando cojeando?

Otro golpe más...

...no vais a tumbarme!" 

 

 

20/11/2007 19:54 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

28/10/2007

El músico

Tenía a todo el público hipnotizado, como cada vez que sus dedos rascaban las cuerdas.

El sonido de los acordes al ser rascados, se llenaban con puntuales punteos y se mezclaban con arpegios improvisados, hasta el punto de que parecía que hubiera dos guitarristas tocando a la vez.

Él simplemente seguía tocando, ajeno al público, ajeno al dolor de sus muñecas, ajeno a cualquier cosa que no fueran notas, sonidos....

Dejó a la gente con los pelos de punta como cada concierto, recogió su guitarra, sus papeles, sus puas y se fue para casa como cada día, sin cambiar el semblante, sin alegrarse lo más mínimo. Se sentía vacío!
Su sueño era tocar el piano, tocar el piano exactamente igual como tocaba la guitarra. Pero sus dedos eran perfectos para las cuerdas, y realmente mediocres para los teclados.

Tras aquel último concierto, decidió que se dedicaría al piano hasta conseguirlo.

Pasaron unos meses, y su piano seguía igual de verde que el primer día.
Si intentaba tocar bien, se aceleraba, equivocaba las notas. Sus dedos acostumbrados al acero de las cuerdas, tenían las yemas duras e insensibles, y al más ligero error, tocaba mas teclas de las debidas.
Si intentaba tocar despacio, las canciones le sonaban mal y no le gustaba lo que oía.

Se juntó con unos colegas músicos para tocar en público, aunque esta vez al piano. Ya no sería la estrella de la noche, pero al menos haría lo que él deseaba.

Y al terminar el concierto se dió cuanta de que aquello no funcionaba.
La gente le pedía que tocara la guitarra, sin saber que aquel era su sueño, que le estaban pidiendo una vez y otra que renunciara a él.

Y renunció, aunque no cogió de nuevo su instrumento.

Con el tiempo, sus dedos se volvieron más finos, más sensibles, y sabía que era el momento de volver a probar con el piano. Pero el desánimo se había apoderado de él y ni siquiera intentó sentarse de nuevo en el pequeño taburete que le colocaba delante de su mas deseado sueño...

Lo cierto es que le gustaba la sensación de sentirse querido, aunque fuera haciendo algo que no le llenaba. Saber que estás haciendo disfrutar a la gente con tu trabajo es realmente agradable.
Así que había perdido aquello que le hacía sentir bien, había perdido la fe en sus sueños y para rematar, había perdido la ilusión en todo aquello que hacía.

Por un maldito sueño lo había perdido todo!

Cogió la guitarra por el mástil con las dos manos, la levantó y emprendió con ella contra el piano. Minutos después, sólo quedaban trocitos de la Fender y teclas y cuerdas por todas partes!

Estaba desquiciado.... empezó a agarrar todas las cuerdas que encontró, se las enrollaba en los dedos, como impregnándose de sus instrumentos... ató todos los cabos a lo que quedaba de piano y lo empujó hasta llegar a las escaleras.
Lo dejó caer por ellas, haciendo que las cuerdas que estaban atadas a sus manos, se tensaran hasta amputarle siete dedos y dejarle los otros 3 casi colgando.

Ahora ya tenía una excusa para seguir fracasando.

Moraleja-> Señores.... la vida puede llegar a ser una mierda. Sean quillos y no piensen en nada que no sean coches tuneados, les irá mucho mejor!

28/10/2007 11:34 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 7 comentarios.

11/10/2007

Bus Driver

Era su primer día de trabajo.

Estaba encantado con su gorrito a juego con su traje y su chapita que rezaba "Bus driver", con su autobús amarillo y con todos los niños que montaban barullo detrás suyo medio dormidos aún por la mañana.

Sonreía mientras el característico sonido del cambio de marchas iba marcando el paso en su ruta hacia el colegio.

"Conductooooooor aceleeeeeereeeeeeeeeee" -iban cantando los niños jubilosos.

Era una mañana encantadora!

De pronto los cánticos empezaron a cambiar...

"Ereeeeeees un conductoooooooor jopuuuuta, aceleeeeeeeeeera yaaaaaaaaaaa!"

El tipo dejó de sonreír... aquello era muy raro...

De repente alguna voz infantil destacaba por encima de las otras con algun grito tipo...
-"Venga cabrón! Dale ya al puto acelerador que pareces jilipollas!"

Empezó a notar impactos de objetos pequeños en su recién estrenada gorra, aunque cada vez eran mas contundentes....

A los 5 minutos, el chocolate de un bollo cubría parte del gorro.

A su lado el cristal estaba lleno de salivazos, pedazos de almuerzos, un cacho de salami que había quedado perfectamente sujeto al parabrisas y alguna cosa mas que no acababa de distinguir bien... estaba empezando a asustarse.
Los niños cada vez gritaban mas...

"Llévanos a un after y que le den por el culo al cole!!!!  y que te den a ti también, conductor de mierda!"

Iba oyendo detrás suyo...

Miró por el retrovisor.

Dos niños rubitos estaban apalizando a uno negro... uno llevaba un puño americano y el otro le pegaba con una regla de hierro... la regla estabva roja de sangre.
Justo al lado, dos críos mas se lo estaban mirando mientras se hacían un porro de hierba.

Tres filas mas atrás, una niña estaba rajando los asientos y quitando el relleno y una amiga suya parecía estar haciéndole una felación al crío que parecía más crecidito....

Aquello era inaudito.

De repente notó un tirón en su bolsillo... alguien le estaba estirando la cartera!

-"Eh!" -gritó enfadado.

Notó una presencia justo a su lado y oyó una voz dulce e inocente...

-"Cállate pedazo de mierda... como digas algo mas te rajo aquí mismo"

Notó algo afilado presinando su cuello.

Palideció.

Una lágrima surcaba su mejilla y notó que estaba casi en estado de shock!


Giró el volante como un poseso y embistió la primera pared que encontró.

En cuanto consiguió abrir un ojo, pues el otro le era imposible, miró a su alrededor... por fin un poco de silencio!
Recogió su gorra y se la colocó de nuevo.

Empezó a recorrer el pasillo esquivando los pequeños cadáveres que encontraba a su paso, tratando de no mancharse los zapatos que acababa de estrenar.
Del pantalón de uno de los pequeños, asomaba la culata de un pequeño revólver. Lo cogió y comprobó que estuviera cargado.

Unas filas mas allà, un niño gemía inmóbil. Tenía las piernas atrapadas debajo de los hierros doblados del siento de delante.

El conductor lo miró, le apuntó a la cabeza con el arma y le disparó.

El ruido del arma, devolvió el sentido a tres o cuatro muchachos más, que empezaron a lamentarse con gemidos de dolor y miedo.

El conductor apuntó al techo. Disparó de nuevo.

-"A alguien le han quedado ganas de decirme lo hijoputa que soy??" -preguntó el conductor.

 


Moraleja 1-> Ya se que es una vocación, pero olvidaros de tratar con niños... ya no son los seres adorables de antes. Ahora tienen derechos y ya no dependen de los mayores!!!!!

Moraleja 2-> Un poco de mano dura siempre va bien.... jijijijiji

11/10/2007 11:47 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 3 comentarios.

10/10/2007

Deseos

Otra vez la misma historia....

Allí estaba, en la panadería para comprar almuerzo. La panadera se lo había llevado a la trastienda y se la estaba cominedo como si fuera la última polla del planeta.
La verdad es que ya empezaba a estar un poco harto de tanto sexo!

POr la mañana había ido a donar sangre a uno de esos furgones que habilitan para estas pesquisas... pues ya había acabado follándose a una de las enfermeras en el asiento del conductor!!!!
Vale, era muy excitante, pero necesitaba un respiro.

Mientras iba pensando en esto, llegó al portal de su casa, y justo al ir a apretar el botón del ascensor, se abrió la puerta de golpe y la vecina del tercero irrumpió en la cabina.
Cuando iban por el segundo piso, la hermosa y casada vecina tenía la mano dentro de los pantalones de él, y los labios posados en su cuello.
Al llegar al tercero se la sacudió de un empujón. La vecina gruñó excitada!

Llegó a su casa y después de comer se echó una siesta... estaba reventado!
No había estado tan cansado en toda su vida, aquello no era normal!

Por la tarde se dirigió a su masajista. Tenía hora desde hacía unos días, aunque no le había avisado de que estaba de vacaciones y le dejaría un substituto...substituta para ser exactos!

Tras 5 minutos de masaje por la espalda, notó que las manos de la muchacha se dedicaban a sus nalgas y poco a poco se dirigían a su entrepierna...
Se excitó!
Acabaron follando encima de la camilla como dos posesos....

LE metían mano por la calle, le metían mano en los bares, en el curro ya se había tirado a todas las secretarias y a un par de compañeras del deprtamento, todas ellas casadas y alguna con hijos...

Había follado en la panadería, en el wc del bar donde desayunaba cada día, en la consulta del médico, en la de su masajista, en una tienda donde entró a preguntar por una calle, y como no, con la policía que le hizo el control de alcoholemia hacía escasamente una semana!

Aquello no tenía pinta de mejorar... No era como para quejarse, a ver quien no quiere follar a destajo? Pero empezaba a ser un poco tedioso.
No había mantenido una conversación de mas de 5 minutos con una mujer desde el día que encontró la lámpara.

Dos semanas mas tarde, se había follado a todas las componentes del equipo de natación de su gimnasio, a la monitora, a la chica de recepción, a tres vecinas suyas que no había visto nunca, a las 2 chicas de la tienda Vodafone donde pidió una copia del Simm (estas a la vez), a una señora que le paró por la calle, a 3 chicas una noche que salió a un pub, las tres en el wc con un lapso de media hora entre cada una...
No sabía como se llamaban, ni se acordaba de sus caras...
Tenía la sensación de que su polla había estado en la mitad de las bocas de su ciudad!

No podía ir a ningún lugar donde hubiera mujeres, pues se lo follaban. Había descubierto que le era mas fácil hacerlo que negarse, pues la cosa solía ponerse bastante tensa...

Subió a la azotea de su edificio y se tiró!

La policía tuvo que sacar de encima a la muchacha del kiosko, porque se estaba tirando al cadáver y no podían retirar el cuerpo!


Si algún día encontráis una lámpara maravillosa y al frotarla os sale un genio.... Pedid dinero coño, no seáis originales y pidáis cosas raras!!!!!

10/10/2007 19:32 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

01/10/2007

Si pudieras elegir...

-"...y si pudieras elegir, como te gustaría morir?" -le preguntó.

-"Pues supongo que durmiendo, cuando fuera viejecita per aún pudiera valerme por mi misma... y tu?" -quiso saber.

-"Yo creo que en el momento más álgido o feliz de mi vida! Sería genial!" -contestó el muchacho.

-"Tu estás loco!!! Quien quiere morir cuando es feliz???" -le espetó ella.

-"Loco??? Loco es aquel que después de tocar el cielo, desea vivir su propia decadencia..."

Siempre tenían conversaciones de ese tipo... no sobre la muerte, sino profundas.

Se habían conocido unos años atrás, y nada más verse se enamoraron el uno del otro. Conforme pasaban los días se dieron cuenta de que se sentían geniales estando juntos, y jamás se aburrían el uno del otro.

Realmente era lo más parecido que había vivido ninguno de los dos a encontrar su alma gemela.

Se conocían a la perfección, hablaban continuamente y ambos estaban interesados en lo que tuviera que decir el otro... Cuando alguien preguntaba a uno de los dos, el otro solía saber la respuesta de este.

El siempre se quejaba de que a ella le preocupaba demasiado el orden y la limpieza, mientras que ella le recriminaba que no fuera un poco más romántico.

Pero eran quejas de las que se hacen con una sonrisa, sabiendo que los defectos del otro aún te tienen mas enamorado.

Cuando ella iba a cumplir los 30, su media naranja pensó que había llegado el momento de dejar ir la vena romántica que en el fondo todos tenemos dentro..

Le preparó una fiesta sorpresa, con todos sus amigos, incluso amigos que hacía años que no veía... lo coordinó todo como si se tratara del robo a un banco...

Por la mañana la felicitó nada más despertar haciéndole el amor, luego le regaló aquel bolso que tanto le gustaba y que no se atrevía a comprar por el precio. Le hizo llegar flores al trabajo y la recogió para ir al teatro a ver una de sus obras favoritas.

Ella insistió en ir a cenar fuera, y él simuló cansancio por el duro día y la dejó medio mosqueada hasta llegar a casa....

Santo cielo que sorpresa.... fue increible ver las lágrimas de algunos invitados, por no decir las de ella cuando empezó a reconocerlos tras el susto inicial.

Una noche increible, llena de magia. La mejor noche de su vida.

A las 4 de la mañana se iba el último de los invitados. Por fin un poco de paz en casa!

Se metieron en la cama dejándo para el día siguiente la limpieza de la fiesta, pues estaban destrozados.

Ella no cerró la luz de su mesita, y en lugar de eso se incorporó hacia él, y se quedó mirándolo.

-"Sabes? Soy la mujer más afortunada del mundo... Ha sido el mejor día de mi vida, y sabes que? Que mientras observaba mi bolso, mientras pensaba en mis flores y mientras veía a todos mis amigos en casa celebrando mi cumpleaños, lo único en lo que podía pensar es que mi gran regalo es haberte encontrado. Tú eres lo mejor que ha pasado en mi vida.... te quiero." -le soltó sin dejar de mirarlo ni un instante.

Él estaba anodadado, mirando sus ojos llorosos... ella nunca le había dicho nada parecido, ni siquiera un sutil "te quiero"... nunca había hecho falta.

Y lo peor es que su mirada le decía que nada de aquello era falso... realmente se había convertido en lo mejor que le había pasado nunca... nunca dos personas podrían quererse mas que en ese instante.

Se echó a temblar.

Minutos después se durmieron abrazados, aunque de repente ella se despertó sobresaltada por el estruendo que se había oído en todo el barrio...

Miró a su alrededor para descubrir que él no estaba allí, habría ido a ver qué pasaba....

Se levantó y bajó al salón. Tampoco estaba allí, aunque vió la luz de la cocina encendida.

Al entrar vió lo más horrible que jamás hubiera imaginado. Su hombre, su amor, su mitad.... se había volado la cabeza con un revolver!

Toda la pared de la cocina chorreaba sangre y trozos de sesos...

En su mano sólo había una nota:

"Yo también te quiero. Gracias mi amor, soy el hombre más feliz del mundo...."

 

01/10/2007 00:42 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 8 comentarios.

30/09/2007

Solo por esta noche....

Solo por esta noche necesito dejar de sentirme solo.

Solo por esta noche necesito sentir el calor de tu piel invadiendo el frío que siente mi alma.

Solo por un instante quiero saber que tu corazón late por dos, dejando que el mio descanse de la angustia que lo mantiene agotado.

Solo por un instante quiero oír un "te quiero" sin que tus labios se muevan.

Solo por un momento debo entender que cada caricia es deseo, cada beso un anhelo y cada susurro un recuerdo.

Solo por un momento debo saber que eres mía.


Solo por esta noche voy a dormir en tus sueños.

Solo por esta noche voy a dejar de ser el hombre para que puedas proteger mi descanso.

Solo por un instante mi mirada te dirá lo que siento, y sabrás cuánto te quiero.

Solo por un instante mi piel te hablará de cuánto te deseo.

Solo por un momento bajaré mi escudo para que mi brazo repose, dejándolo libre para abrazarte esta noche.

Solo por un momento bajaré la luna para que ilumine tu cuerpo, para saber si es tal como he imaginado.


Solo por esta noche seré "tuyo para siempre".

Solo por esta noche quiero que hacerte el amor sea mi manera de decir "te amo".


Solo por un instante quiero dejar de ser yo, y convertirme en el hombre tus ojos reflejan.


Y que mañana al despertar...
... no haya sido mas que un sueño.

30/09/2007 03:03 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

21/09/2007

Perro malo

"Perro malo!!!!"

Era una de las pocas frases que entendía de los humanos... para él significaba que estaba a punto de recibir una buena paliza.

La primera vez que la oyó fue cuando protegía a su primera ama, una niña de 6 años que estaba llorando porque un niño mayor que ella la estaba pegando.
Él hizo lo único que sabía hacer. Mordió al niño en el brazo para que dejara en paz a su querida amiga.

No entendió nada cuando el padre empezó a pegarle con un palo hasta casi matarlo.
Solo recordaba haberse despertado en una calle desconocida sin ningún olor familiar crecano.

La segunda vez que la oyó, también vino precediendo una buena paliza, aunque esta vez fue con una correa... le dolieron menos los huesos, pero sangró algo mas.

Su segundo dueño lo tenía atado en el jardín.
Un día entró un extraño, con olor a miedo y a nervios... y paseó delante de él, pero no se atrevió a hacer nada pues sabía que morder estaba mal y no quería ser un mal perro. Estaba muy agradecido con aquel tipo por darle de comer y acogerlo en su jardín.<>Esta vez tenía aprendida la lección, y mientras se oía silvar el aire que producía la correa al moverse, salió corriendo de la casa hasta quedar exhausto. Su dueño estaba muy enfadado pero no sabía porqué. Total, el hombre extraño entró en la casa y un poco mas tarde se fue...

Aprendió a comer de las basuras y a buscar escondrijos donde dormir a cubierto.

Se dió cuenta que asustaba a los niños cuando pasaba cerca de ellos, y se llevó mas de un puntapié al acercarse a alguno que le llamaba o le resultaba afable.

Pero su peor día, fue el de los chicos de las bicis.
Aquellos chicos le llamaban y le daban golosinas... estaba muy contento. Cuando se acercó para que le acariciaran, le rociaron con un gas horrible que le hizo llorar los ojos y no le dejaba respirar... solo recordaba las risas de aquellos chicos mientras él luchaba por meter aire en sus pulmones... sintió golpes por todo su cuerpo hasta que perdió el conocimiento...Cuando despertó se dió cuenta de que le faltaba un trozo de oreja y que orinaba sangre, pero con los días volvió a curar sus heridas y siguió comiendo en las basuras y durmiendo en huecos fríos y humedos.

Era un perro malo.

Gruñía a la gente cuando se acercaba y solo quería estar lejos de la gente.

Un buen día se escondió en el portal de una casa. Estaba lloviendo y fue el único sitio que encontró a cubierto.
Entró con la cabeza gacha como siempre, y de reojo vió a una mujer que intentaba salir al exterior. Gruñó.
La mujer no salió, se plantó delante del perro como pensando que hacer y decidió volver adentro.


Poco después aparecieron dos hombres en un coche especialmente ruidoso. La sirena que sonaba le molestaba muchísimo y empezó a ponerese nervioso.
Los dos hombre se plantaron delante suyo. Sus gruñidos empezaron a subir de tono. No les perdía de vista.
De pronto uno de ellos sacó una porra... muy parecida a la del padre de su primera dueña.
Sabía que por mucho que tratara de entender porque iban a pegarle no lo conseguiría. Al fin y al cabo, era un perro malo!
Enseñó los dientes y se acercó un paso a los dos hombres.
Uno sacaba algo de su cinto...
Un segundo después un estruendo inundó el portal.El perro dejó de sentir nada. Se encontró tendido en el suelo, jadeando. Notaba una presión muy fuerte en su espalda, y a su alrededor empezó a formarse un charco de sangre... su olfato le dijo que era suya.

Lo último que pensó, es que así es como acababan los perros malos.


Moraleja-> tengan cuidado en cómo tratan a los que les rodean... puede que alguno les tome en serio.

21/09/2007 18:21 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

05/09/2007

La música del universo

Hubo una época hace muchos, muchísimos años, en que las estrellas,  el universo entero se hallaba totalmente inmóbil.
Era una época en que la Tierra carecía de movimiento alguno, y los rayos del Sol sólo bañaban la mitad  de esta...

No existían el día y la noche, sólo las dos caras de un mundo dividido por la luz y por su ausencia.

Donde el Sol dejaba sentir su calor, habitaban gente de bien, regidos por un monarca bondadoso cuya única hija, además de ser la mujer mas bella que se hubiera visto nunca, poseía la voz mas portentosa, dulce y embriagadora que ningún oído humano hubiera escuchado jamás.
Se la comparaba a las sirenas por su bello canto, y se dice que incluso las bestias mas feroces paraban al acercarse al castillo, para escuchar su música.

En el lado donde reinaba la eterna noche, nadie osaba adentrarse jamás, pues estaba habitado por una feroz raza de monstruos humanoides que solo eran capces de hacer el mal.
Devoraban todo aquello que encontraban, corrompían todo lo que se acercaba a ellos... eran el mal, y su reino era el infierno.

Los días pasaban tranquilos bajo el reinado del Sol, y las únicas rencillas eran las de los apuestos guerreros que pretendían el favor de la princesa.
Esta no se había fijado aún en varón alguno, y solía dedicarse a cantar, pasear y descubrir lindos parajes donde recoger flores y dedicarse a tejer y disfrutar de la compañía de los muchachos que intentaban cortejarla.

Entre ellos, había uno que no destacaba en nada... no era el mas fuerte, no era el mas apuesto ni tan siquiera sabía cantar demasiado bien. La caza se le daba regular, y no contaba con demasiadas riquezas. Lo único que le hacía especial eran su flauta, que aunque él no lo sabía tenía maravillada a la princesa y que probablemente era el único que la amaba por lo que era, por como se sentía con ella. No era por su rango ni por su belleza. Simplemente la amaba.

Un día la desgracia se cernió sobre el reino del Sol... uno de los escoltas de la princesa llegó a palacio malherido, afirmando que los monstruos del reino de la noche habían raptado a la princesa y matado al resto de la guardia.
Estaba claro que o bien moriría a dentelladas o bajo las garras de aquellos animales, o bien moriría de frío aunque pudiera escapar... el reino de la noche era totalente blanco a causa de la nieve y el hielo del que se hallaba cubierto!

Se reunió todo el reino para buscar voluntarios para el rescate al instante, la terrible noticia se propagó como el fuego en un bosque en verano.
Y cuando el rey se dió cuenta de que ninguno de los fornidos guerreros reunía el valor suficiente como para atreverse a rescatar a la princesa, los cascos del caballo de nuestro pequeño flautista resonaban con furia hacia la noche perpetua donde su amada sufría...
El más enclenque fue el único que se atrevió a adentrar-se de donde nunca nadie jamás regresó...

Se había cubierto con pieles para soportar el frío, sin saber siquiera si su caballo lo soportaría también. Galopó durante horas siguiendo rastros difusos hasta que se encontró de bruces con una bestia enorme que llevaba a la princesa en hombros...
Chocó contra ella con toda la rabia que tenía, y con el impacto del caballo el monstruo dejó escapar a la princesa que se precipitó al suelo.
El muchacho no veía absolutamente nada que no fuera aquel ser que odiaba mas que a nada en el mundo por haber herido y asustado a su amor, y blandió la espada contra él hasta que se quedó sin fuerzas.
Y venció.
Pero las heridas que había recibido no le permitirían llegar a su reino de nuevo, al menos no con ese frío.
Le colocó las pieles a la princesa para que no muriera congelada, ató cerca a su caballo para que la joven tuviera montura al volver en si y pudiera regresar, y se acostó a su lado para morir con una sonrisa en la boca. Al menos ella sabría que alguien la había querido de verdad.

Cuando la princesa despertó unos instantes después, halló al joven flautista medio muerto, con una repiración casi extinta y una sonrisa en la boca. Miró a su alrededor y viendo a la bestia muerta yaciendo cerca, el caballo atado a un tocón de hielo y sus pieles rodeándola, supo al instante qué había pasado.
Intentó reanimar al muchacho, sin ningún éxito... se hallaba al borde de la muerte.
La princesa sabía que aunque el joven despertara, jamás sobreviviría a sus heridas a través de aquel frío... la única solución hubiera sido que el sol les regalara sus rayos para poder calentar su cuerpo.
Y inmersa en la pena empezó a musitar lo que parecía una canción...
Y su voz cada vez era mas fuerte, y mientras las lágrimas empezaban a recorrer sus mejillas su voz recorría todo a su alrededor.
Cantaba como nunca había cantado, con el corazón destrozado por la tristeza, sin darse cuenta de cuan alto estaba cantando y cuan lejos llegaba su melodía.

Toda la Tierra oyó su voz, y mas allá de donde nuestros ojos ven, las estrellas empezaron a danzar.
Unas contagiaban a las otras hasta que la misma Tierra empezó a girar lentamente, al son de aquella preciosa balada que la princesa no dejaba de cantar.

Y así es como el joven recibió los rayos del Sol, que tan soberbio era el Sol, que fue el único que no quiso bailar.

Y gracias a la princesa, los navegantes pueden seguir el bals de las estrellas, los enamorados disfrutan cada noche del contoneo de la luna y los terribles monstruos que habitaban en la noche eterna fueron expulsados de la tierra, pues no soportaban la luz del día.

Y aquel joven enclenque, aquel insignificante músico, consiguió que su amada cantara para siempre acompañado por su flauta.

 

05/09/2007 18:52 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 7 comentarios.

28/08/2007

El pingüinito feo

Erase una vez que se era, qe habitaba en el ártico una pingüina subnormal!

Era tan imbécil, que nada más poner un huevo, se le ocurrió preguntar-se si los huevos flotaban, así que lo puso en el agua y con la alegría de descubrir que si, a la muy gilipollas se olvidó sacarlo y se fue flotando por el mar!

                                                               


El pobre huevo, flotó y flotó hasta llegar a tierra firme, y las olas lo arrastraron hasta la arena de la playa justo en el momento en que una bandada de patos sobrevolaba el lugar hacia su lago.

Una preciosa hembra pato, no mucho menos subnormal que la mama pingüino, pensó que sería bueno adoptar una cría, y como no tenía dinero para comprarse un chinito, se llevó el huevo volando a su hogar.

Dejó el huevo con sus propios retoños y se puso a empollarlo con los demàs... bueno, digo empollarlos pero quizás sería mas acertado empatarlo (como el Barça contra el Racing!), no lo se, no he hecho biología ni filología...
En fin, que la cosa es que un buen día, los huevos empezaron a moverse, temblando como si se tratara de una banda de mafiosos el día de la declaración de hacienda.
Y al romperse aparecieron unos feísimos patitos como mojados, con unas plumas que parecían pelos sucios, con sus garrillas feas y malolientes y repitiendo un "piopio" horroroso que solo hacía que perturbar la paz del lugar... que cosa,Dios!

                                                

Pero en aquel berengenal de ruidos infestos y engendros de ave, un polluelo moníssimo miraba a su mamà pata con unos ojitos negros preciosos, con una elegancia y un saber estar fascinante, con un plumaje que parecía un traje de Armani, con un pico monísimo que parecía susurrar palabras dulces...
Y su primera palabra brotó de su piquito:
-"Mama..."


Y mirando a sus hermanitos patos, le salieros las siguientes:
-"Vaya mierda de hermanos feos y medio gilipollas que me han salido...."-y girándose a hacia su mamá de nuevo siguió diciendo-"matalos mamá, y huyamos lejos a ser felices!"

Y pasó el tiempo y los patitos se fueron formando y sus plumas cambiaron, y empezaron a tener colores verdes en las puntas de sus alas que contrastaban con el marrón otoño del resto de su cuerpo. y sus patitas estaban mas adaptadas al agua y se movían grácilmente para seguir a mamá pata.
Y al mismo tiempo, un pato gordo, en blanco y negro, con los ojos pequeños y el pico minúsculo, solo hacía que bucear y andar como un soplapollas alcohólico el día de la fiesta Duff en Springsfield...

Se quedó marginado por varios motivos, como la rabia que le tenían sus hermanos por lo mono que era de pequeño, lo mal que se le daba nadar detrás de su mamá (siempre estaba debajo buscando orcas para suicidarse...), que hablaba en esquimal y que por instinto se tiraba al agua intentando deslizarse encima de su barriga (rollo tobogán), pero como no había hielo iba todo el día arañado por las piedras y las ramas, y sin contar con que con sus alas cortas y duras soltaba unas collejas de aquí te espero!
Y se sentía muy solo y desplazado...

Un buen día, mamá pato pensó que había llegado el momento de que sus polluelos aprendieran a volar. Los reunió a todos, incluido el patito de mierda que ya podía haber sido un chinito, que al menos cosería pelotas o algo, y les metió el rollo de costumbre...
Que si las alas, que si batir, que si huír de las escopetas del payés, que si el cuerpo para acá y levantar los flaps...yo que se, cosas de patos!
El pingüinito lo estaba flipando, pero estaba muy emocionado.. ya se veía surcando los 7 aires (en el idioma de las aves es así, que le vamos a hacer) y teniendo mil aventuras alucinantes...
Bueno, a decir verdad el pingüino estaba pensando en follar, que es en lo que piensan todos los adolescentes (además de los varones entre 18 y 25 años, los varones entre 25 y 70 años, la mayoría de los varones de mas de 70 años y absolutamente todas las mujeres. Incluyo las católicas, que aunque dicen que no también piensan en ello, solo que después se lo tienen que contar al párroco de su barrio...), pero lo de volar también le molaba...

Bueno, total, que a los 5 minutos todos los patos estaban volando menos el gordo del traje... la verdad es que la madre pata estaba más que harta de aquella cosa, y decidió tomar medidas radicales!
Cogió al pingüino, lo elevó por los aires, y cuando se hallaban a varios cientos de metros del suelo le dijo:

-"Cariño mío, yo se que tu puedes, confío en ti más de lo que tu mismo confías y ahora voy a demostrarte de lo que eres capaz"

Y soltándolo de golpe le gritó:

-"Vuela alto, amor!"

El pingüino, que la verdad es que estaba un poco cagado de miedo, empezço a batir sus alitas cortas y de repente, milagro!!!! Estaba volando!!!!
Estaba volando a 150 Kms/h en dirección al suelo!!!!!!

La ostia fue de espanto!

El pingüino quedó esparcido por un radio de 8 metros, en forma de gran mancha de sangre con ojos y vísceras. Todo muy romántico y primaveral!

La madre pato, cogió una depresión de caballo y actualmente se encuentra en Reus, en el Pere Mata tomando ansiolíticos, prozac y algunas otras droguitas de diseño.
Los hermanos, en un afán de parecerse al gordo, se tiraron contra el suelo igual que había hecho él, dejando el lago bastante desmejorado de cara al turismo...

En fin, una cosa horrorosa!

Moraleja: Si algún día te cuestionas si los huevos flotan, coño! no seas hijoputa y pregúntaselo a alguien, o búscalo en Google, como hacemos todos!

28/08/2007 02:28 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 19 comentarios.

22/07/2007

Que siiiii, que no es muy bueeeno, pero estoy intentando recuperar el instinto....

Estaba en una nube de éxtasis, delirando incrédulo por lo que estaba ocurriendo...

La tenía allí delante. Atada a una silla, asustada, amordazada y con las lágrimas surcando sus mejillas.
Era el mejor día de su vida!

Le quitó la mordaza y dejó que chillara histérica a pleno pulmón.

Un par de minutos después dejó de gritar, probablemente por darse cuenta de lo absurdo de la stuación.
Se hallaba totalemente indefensa, a merced de aquel desalmado, en una habitación insonorizada enmedio de ninguna parte.

"Ya te has cansado, perra?" -le dijo socarronamente a la mujer- "..ya no vas a gritar mas?"

La mujer dejó de sollozar al instante, y una cara de pànico emergió de la maraña de lágrimas, rímel, babas y lamentos que conformaban su cara.

El secuestrador sonreía satisfecho, amenazándola continuamente con una navaja que blandía con malicia como intentando que ella creyese que la iba a usar en cualquier momento.
Le hizo algunos cortes en la cara y en los brazos, y en un momento de frenesí le clavó la punta de la navaja en una pierna. Pero seguía conteniéndose para hacer durar más el clímax...
Mientrastanto, ella gritába como una posesa, asustada, pidiendo auxilio y suplicando.

Dios!

Que placer oirla suplicar....

Le iba rajando la ropa para dejar su piel al descubierto, poco a poco, sin ningún cuidado de no rozarla con la hoja.
En unos minutos, su blusa blanca se había convertido en jirones tintados en sangre, y su sujetador había dejado de cubrir absolutamente nada. De su falda sólo quedaba el borde que cubría su cintura, pero no le tocó las braguitas para nada... ya las disfrutaría mas tarde.

La mujer no dejaba de llorar, pero algo en su expresión estaba cambiando. Parecía que se hubiera hecho a la idea de lo que estaba ocurriendo y se estuviera resignando a lo peor.
Aquello molestó al agresor, que empezó a ponerse más nervioso al ver que la mujer ya no parecía tan asustada.
Empezó a agitarse cada vez más deprisa y más nervioso, y cogió de la mesa donde había preparado algo de "instrumental" para divertirse unas tijeras de carnicero.

Se sentó en el regazo de la mujer y empezó a pellizcarle el cuello con la punta de las tijeras, arañando la piel en cada pellizco. Con la otra mano le agarraba la cola de caballo que lucía su precioso pelo negro para mantener su cabeza hacia atrás... de la boca de ella solo salían balbuceos y súplicas entrecortadas, mientras aquel mónstruo se divertía cortándole pestañas, poniéndole las tijeras en la boca como si tuviera la intención de cortarle las comisuras, mientras le susurraba mil vejaciones al oído. Y se dió cuenta de que aquel hombre se estaba excitando mientras la torturaba...

Tiró las tijeras y se levantó para asir lo primero que pilló de la mesita...un pincho de carpintero!
Empezó a acariciar la cara sucia de aquella zorra con la punta, parándose donde sentía que a ella le daba más miedo y muerto de ganas de clavárselo... y al llegar a la oreja derecha, le acercó el pincho a la parte superior del oído,y sin poder aguantar más le perforó el cartílago.
Un grito estremecedor le provocó una erección en toda regla... le dejó el pincho colgando y cogiendo alguna otra cosa de la mesita, empezó a quitarse los pantalones.
La mujer ya no dejó de llorar, pero apenas gritaba. Tenía la mirada perdida como si su alma se hubiera quebrado.

De repente se encontró con unos alicates delante de sus ojos, amenazantes y violentos, del mango del color de la sangre y unas instrucciones muy sencillas...

-"Como sienta tus dientes te los arrancaré uno a uno...."

Instantes más tarde, sentía el sabor del miembro de aquel depravado.
Se había colocado de pie delante de ella y le sujetaba la cola para masturbarse con su boca.
Le tiraba la cabeza hacia atrás en algunos momentos para ordenarle que se la lamiera, como si fuera un delicioso caramelo... y ella era incapaz de negarse a nada. No, después de sentir la hoja de la navaja por encima de sus bragas, justo en la entrepierna, como amenázándola de rajarla justo ahí...
También cayó en la cuenta que pese al miedo, pese al asco que sentía por aquel animal, el hecho de sentir lo dura que estaba aquella polla en su boca, y sabiendo que iba a hacer con ella lo que quisiera, estaba empezando a mojar las bragas....

Tras correrse en su boca y hacerselo tragar todo, se retiró a una esquina de la habitación, para reaparecer con un impresionante rifle.
Parecía antiguo aunque bien cuidado... y se sorprendió de la sangre fría con la que había empezado a tomarselo todo...

"Muy bien zorra -le espetó él- ahora que sabemos que la chupas taaan bien, vamos a ver que tal encajas esto..."

La chica ni se inmutó... de pronto dijo...

-"Es un Winchester? Parce uno de los que se usaban durante la Guerra de Secesión... dos balas capaces de atravesar una pared de ladrillo con el inconveniente de tener que retirar los casquillos antes de la siguiente carga...
sabías que los primeros tiradores se escudaban detrás de las tropas para poder cargar tranquilamente?"

Y se quedó callada, mirándolo. Respirando cada vez mas serena...

El tipo estaba completamente anonadado...
-"Como sabes todo eso?" - le preguntó bajando el arma.
-"Y a quien no le gusta un rifle como ese?"

Se acercó a ella, la miró a los ojos y metiendo su mano dentro de las bragas de la mujer, sintiendo lo mojada que estaba le susurró:
-"Casate conmigo, perra!"

Tras unos segundos el silencio se quebró...

-"Follame de una vez y veremos lo hombre que eres!"

22/07/2007 20:39 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 15 comentarios.

11/07/2007

La niña y el cactus

Esta es la historia de una niña con un sueño, de una niña a la que nadie enseñó a vivir.
Es una historia de sueños vivos y esperanzas rotas.
Esta es una historia cuyos protagonistas podríamos ser cada uno de nosotros...

Érase una vez una pequeña que se quedó huérfana demasiado temprano, una niña cuyo mundo acababa de hundirse y ni tan solo era consciente de que debía empezar su propia historia sin ayuda.
Su herencia fue una linda casita con un precioso jardín y un pobre cactus tan pequeño como ella misma.

La niña se volcó en el cuidado de su cactus, sobretodo desde que el mismo que le leyó el testamento, en un alarde de imbecilidad le dijo que el alma de su familia había pasado a aquella mustia planta.

Estaba obsesionada con su cactus, y solo hacía que cuidarlo y preocuparse por él.

La casa era muy linda, y las vistas desde la ventana eran preciosas... El jardín estaba bastante descuidado, pero el simple verdor de las malas hierbas era mucho más alegre que la luz artificial del interior de la casa. Y mas allà de la valla que delimitaba el terreno, el mundo entero se desprendía de millones de colores y tonalidades para que los pudiera disfrutar desde la ventana... el cielo, las montañas, el sol.

La pequeña se dijo que aunque no quería salir al exterior, cosa que deseaba mas que nada en el mundo, porque temía dejar al cactus solo y abandonado por si moría, decidió que podía sacar el cactus al jardín, y así al menos disfrutar del aire libre, del tacto de los pétalos de las mil flores que pensaba cultivar en aquel terreno y de la luz del sol.

Y así lo hizo, salió al jardín y posó el cactus en el mejor sitio que encontró... y eliminó las malas hierbas para plantar rosas, margaritas, gardenias, y demás flores par dar más color a su rincón de mundo, y plantó jazmín, menta y lavanda para llenar de perfume el lugar.

Le gustaba mirar afuera, apoyada en la parte de la valla que conformaba la puerta, como sintiéndose más cerca de salir...

Y sucedió que al tiempo que a la niña le costaba menos sonreír,que las flores se ponían cada vez más hermosas y que el jardín ganaba más vida y color, el pequeño cactus parecía más mustio que nunca pues estar en el jardín no le iba muy bien...

Tras pensar unos instantes en qué hacer, decidió volver a entrarlo en la casa, y perjudicado como se encontraba prestarle mucha mas atención.


Pasaron los días y la niña se pasaba las horas mirando a su pequeño cactus para poder observar como seguía.

De pronto, le pareció que el color de la pequeña planta mejoraba, se volvía mas intenso y parecía gozar de mayor salud. Se dirigió hacia la ventana empezando a esbozar una sonrisa por ver otra vez los colores de su jardín y por respirar los aromas que de él se desprendían a través de la ventana, pero aquella sonrisa jamás floreció...
Todas las flores se habían marchitado, los arbustos secado volviéndose marrones y las plantas estaban tumbadas por el suelo formando una gran alfombra de decadencia.

La niña supo al instante que aquella casa era su cárcel, que aquel cactus era la bola que llevaba sujeta al tobillo el presidario y que la ventana se había convertido en el recuerdo que todo aquello que podía haber sido y que nunca sería.

Y por no salir al jardín, jamás descubrió que entre las malas hierbas que volvían a crecer, entre los pétalos marchitos de mil flores descuidadas, había resistido una pequeña margarita, esperando que quien la había ayudado a crecer pudiera ver un día en qué se había convertido...


Esta es una historia de amor, de vida y de esperanzas destrozadas antes de tiempo.
Es una historia en la que culquiera de nosotros podemos ser protagonistas.

Es una historia donde la mayoría de nosotros somos protagonistas....

11/07/2007 21:41 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 25 comentarios.

09/07/2007

Solamente sexo

Conducía tranquilo y en silencio por las calles alumbradas de la ciudad, escogiendo la mejor ruta para llegar a la casa de la muchacha mientras la iba mirando de reojo...

No paraba de llorar.

Estaba continuamente tentado a decirle algo, pero sabía perfectamente que no encontraría las palabras que la hicieran sentir mejor.

Probablemente no existieran...

Ella le iba indicando por donde le parecía que llegaría antes, pero parecía que lo decía para hacer algo, pues no parecía muy lúcida ni demasiado concentrada en la conducción. Quizás simplemente pretendía dar una imagen de entereza que desde luego no estaba consiguiendo. Cada una de sus palabras salía entrecortada y entre suspiros y lamentos...

La verdad es que Anna estaba buenísima, y no entendía como el capullo de su novio la había podido dejar de aquella manera. La conocía desde un par de años atrás y siempre había pensado que era una joya de chica...

Todos los tontos tienen suerte -se decía - y encima ni se enteran de que la tienen...

Finalmente llegaron a la puerta de su casa. Aunque sólo tenía que llevarla a dormir, aparcó el coche por si ella necesitaba consuelo o quería hablar.

Era un buen tipo, y ella siempre le había gustado.

La chica no dejaba de llorar y repetía constantemente que era estúpida por haberse enamorado de un tipo como aquel...

Él no sabía que decirle, pero al final se lanzó:

-"No eres estúpida Anna, de hecho siempre he pensado que eres genial además de preciosa.... no deberías llorar por nadie, y menos por un memo que ni sabe lo que tiene..."

La chica dejó de llorar de repente. Se quedó mirando los ojos del muchacho durante unos segundos. Él se quedó intimidado...

De pronto se dio cuenta de que tenía la mano de Anna en la nuca y le estaba empujando hacia su boca.

Y se besaron.

Primero un beso tierno, luego uno suave y cuando ella abrió la boca se desató la locura.

Empezaron a comerse la boca como si se tratara de una jauría de fieras devorando a su presa...

Ella le lamía los labios mientras que él parecía intentar morderle la boca, per viendo que no tenía suficiente le mordió la barbilla y empezó a bajar por su cuello... ella levantaba la cabeza y gemía, y en su respiración se notaba que probablemente ya estaría muy mojada...

                               

Le desabrochó un par de botones de la blusa como pudo, para poder meter su mano dentro y alcanzar su pecho.

Aún con el sujetador se sintió el tipo mas afortunado del mundo... empezó a ponerse realmente caliente, sobretodo al darse cuenta que al agarrarle el pecho con un poco de brusquedad por la incomodidad del coche, ella se estaba poniendo aún peor...

De pronto ella se echó atrás.

Se quedó mirando en dirección a él pero como si le atravesara con la mirada, como si hubiera fijado su vista en algo que estuviera detrás suyo...

-"Sube!" -le ordenó.

Tardó 6 segundos en reaccionar.

En cuanto lo hizo salió del coche como una exhalación.

La alcanzó en la entrada, pero no volvieron a tocarse hasta entrar en el ascensor...

Ella se giró hacia él tras darle al botón, y la locura se desató de nuevo.

Cuando el ascensor se detuvo, él tenía cogidas sus nalgas con ambas manos mientras ella le devoraba con una mano en cada lado de la cara.

Salió como con prisa del ascensor, deseosa de llegar al piso... el iba detrás mirando aquel increible culo que acababa de soltar.

Entraron y tras cerrar la puerta el muchacho la empotró contra la misma agarrándola por los hombros y acercándose a su boca.

En unos segundos se hallaban ambos con el torso desnudo, bien pegados para sentir la piel del otro.

El tacto de los pechos de Anna contra su piel, provocó una erección casi dolorosa... se estaba volviendo loco por momentos.

Le desabrochó el pantalón y forzó su mano hasta la entrepierna de ella. Completamente empapada!

La dureza del vaquero no pudo impedir que sus dedos se pasearan por el interior de sus labios y empezaran a subir lentamente, sintiendo como iban separándose a su paso regalándoles aquella dulce viscosidad.

Unos centímetros mas arriba lo notó. Su clítoris.

Lo supo por el tacto, pero sobretodo por la reacción de ella, que instintivamente tuvo un respingo que casi interrumpe el moemnto, pero segundos después estaba de puntillas, apretada contra él y jadeando en su cuello...

La chica empezaba a volverse loca, sobretodo en el momento que él con su otra mano la agarró del pelo y le echó la cabeza para atrás para seguir besándola mientras la masturbaba...

Y casi le permitió correrse, aunque en el último momento decidió retirar su mano...

Ella se tomó un segundo para lamentarse...

Le miró como enfadada, le agarró el pantalón y se lo desabrochó sin dejar de mirarle a los ojos.

Los tenía rojos de llorar, pero ahora tenían un brillo muy distinto... no sabía si estaba más cabreada que deseosa, pero a él le importaba un pimiento... en ese momento no era persona, estaba dejando salir a un animal que ni él mismo conocía...

Cuando el pantalón quedó suelto y empezaba a escurrirse por sus piernas, ella se arrodilló.

Mientras acariciaba su barriga con la lengua, sus manos se dedicaban a bajar lo justo los boxers para descubrir su polla.

Y su cabeza empezó a alejarse en dirección a los más caliente que sentía en su cuerpo....

Cuando notó la boca de ella dejandole entrar, pensó que se corría.

Pero tras aguantar el primer momento, se dedicó a disfrutar de la mejor mamada que le habían hecho nunca.

Ella le masturbaba con la mano muy despacio, mientras su boca recogía todo aquello que podía... solo dejaba de chuparsela para lamerle el glande mientras seguía acariciándole con la mano...

De pronto se quedó mirándole el miembro mientras le masturbaba, y levantó la mirada para ver la cara el muchacho.

Sintió en su mano el efecto de aquella mirada. Se le había puesto aún mas dura.

Empezó a lamerle los huevos...

Ya no podía mas.... le agarró la cabeza por la nuca y la hizo levantar.

Le bajó los pantalones que seguían desabrochados y se acabó de quitar los suyos... la levantó agarrándola de su precioso culo y se la llevó al comedor con sus piernas rodeándole la cintura...

La sentó en la mesa y aunque ella no conseguía estarse quieta y no paraba de incorporarse para besarle por donde alcanzaba, él acertó a entrarsela y se quedó quieto un segundo.

Ella se reclinó un poco y el muchacho empezó a moverse...

Ella seguía sin estarse quieta, se tumbaba, gemía, se levantaba, le mordía la boca....

Estaban los dos enloquecidos de tan calientes que estaban, y hacía rato que ninguno de los dos pensaba en el otro... estaban dedicados cada uno a sus ganas, y estaba resultando genial..

Tan ansiosos estaban, que el muchacho se hartó de tanto movimiento y la agarró por el cuello. La sujetó frente a él y se quedó mirando sus ojos encendidos sin parar de follarsela. Lo peor fue que se dió cuenta de que aquel movimiento la había puesto mil veces mas cachonda, y por defecto a él también!

La tumbó, totalmente plana en la mesa, presionándola con la mano en el pecho para que no se moviera...

No le hacía falta mucha fuerza... ella estaba a punto de correrse, totalmente rendida al sexo.

Sabía que podía hacer con ella lo que quisiera....

-"Masturbate" -le ordenó.

Ella sin tan siquiera cambiar el gesto, se llevó la mano a su entrepierna y empezó a acariciarse con los dedos...

Él sabía que aquello se iba a acabar de repente, pero quería que ella se corriera antes... debía impresionarla un poco si quería repetir.

Se las compuso para acercar sus dedos al culo de la muchacha, y sin dejar ni un segundo de moverse como si quisiera hundirsela cada vez mas, empezó a presionarselo suavemente, o al menos todo lo suavemente que podía, como si quisiera penetrarla...

Y entonces ella se corrió... y él no tuvo duda de que era así, porque la mano libre de la chica le dejó las uñas marcadas en el costado, cosa que hizo que él la sacara y se corriera en el fantástico vientre de aquella diosa.

 

Siete meses después, ella cogería su corazón y lo arrojaría al barro, lo pisotearía y le diría que lo siente mucho, que siempre será alguien especial y que las cosas deben ser así porque el destino es cruel como la naturaleza de las fieras y blablablabla.....

Pero esa amigos, es otra historia...

09/07/2007 03:21 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 14 comentarios.

20/02/2007

Artista

Estaba hasta los mismísimos huevos!!!

La gente era subnormal y él no podía hacer nada para impedirlo.

Llevaba toda la vida intentando no destacar, intentando abrirse camino sin hacer demasiado ruido.
Se formó como el hombre que quería ser, aunque para ello tuvo que renunciar a bastantes cosas de las que aún no siendo importantes, le hubiera gustado poder gozar.

Era un tipo solitario, precisamente por la ausencia de ruido inherente a su abrirse paso en el tiempo.

No tener una gran vida social representa a su vez no tener tanto éxito con las mujeres como el que le hubiera gustado, no contar para la gente aunque sus ideas fueran mejores o simplemente las tuviera. Significaba no ser escuchado la mayor parte del tiempo, simplemente porque vivimos en un mundo dónde solemos escuchar sólo al que mas alto habla...

Además contaba con una clara desventaja: los rumores.

Cuando la gente no sabe demasiado de ti lo mejor es que nunca se fijen en lo que haces, pues el hacerlo implica entrar en una espiral de rumores y sinsentidos que sólo traen problemas e incomodidades.

En el trabajo, tenía que soportar cómo la gente seguía las absurdas ideas de algunos de los que suelen destacar socialmente, mientras que ideas suyas muchísimo más brillantes eran deshechadas simplemente por la incompetencia de la gente que las escuchaba.
Sabía que no siempre sus ideas eran mejores que las de los demás, pero le hubiera gustado notar alguna vez que se tenían en cuenta.

Pero he aquí que un día apareció la suerte, un dios mucho más poderoso y milagroso que el mismisimo Jehova/Yahvé/Buda/Ala/Espaghetti volador...  llámale Dios, llámale luz, llámale "que te han criado así desde los tres años..." ya me entendéis.
Y el caso es que apareció en su casa y vestida de hada madrina.

Y Julio se despertó aquel día y ya no usaba gafas.
Y resultó también que algo había cambiado en su cara, muy sutilmente, pero ahora era atractivo.
y.... estaba más cachas???
Joder!

No se lo podía creer... algo había ocurrido aunque no sabía qué!
Agarró la guitarra, con la que sólo se defendía para destrozar el Knocking on Heaven's door de manera leve, y tras una hora tocando el concierto de Aranjuez de oído, dejó el instrumento y se sentó.

Necesitaba algo de tiempo para digerir todo eso...

Pasaron los días, pero no con la normalidad de siempre. Ahora salía con la chica-cañón de la oficina, con la que nadie consiguió jamás una cita. Encima ella estaba loca por sus huesos...
En la oficina no se hablaba de otra cosa, y para más inri todas sus ideas eran aceptadas sin tan siquiera discutirlas!
Había hecho unas pruebas con un par de grupos en una discográfica, y aunque ninguno de los dos acabó firmando ningún contrato, a él le hicieron uno exclusivo como músico para componer y acompañar a algún grupo destacado en alguna gira...

Así que de un día para otro pasó de ser cola de ratón, a cabeza de Unicornio inmaculado con dejes déicos!

Pero siempre, absolutamente siempre veía aquella figura que pasaba desapercibida entre la multitud que solía estar cerca de él.
Hasta que un día la curiosidad le pudo, y se las compuso para quedarse a solas con aquel desconocido...

-Así que al fin me has visto! -exclamó el hombre.
-Ya hace tiempo que te he visto... quien eres? -le preguntó curioso.

El anciano estalló en una carcajada.

-QUe quien soy? Yo soy tu, Julio. Soy tú como muchos hemos sido tú alguna vez. Soy tú como tú serás como el próximo que te siga... Soy tú, pero de vuelta.

Julio no entendió nada, pero su curiosidad empezó a tener un apetito realmente voraz.

-Me temo que no te entiendo... o puede que simplemente hayas perdido el juicio. Que quieres? Porque me sigues? -inquirió el muchacho.

-No te sigo... quiero estar cerca para cuando me necesites. Aunque viendo que me has descubierto, supongo que el momento está próximo. -respondió el viejo con serenidad.

-Explícate...

-Recuerdas quien eras? Recuerdas lo que te costó llegar a ser quien querías ser? Recuerdas el precio que pagabas por seguir siéndolo? Porque ahora todo ha cambiado? Es porque la persona en la que querías convertirte te ha dado la fama, el éxito y el dinero? ...o quizás eso llegó sólo sin que hicieras nada?
Has pensado en todo esto, Julio? -le interrogó el hombre.

-..eeeeesto...bueno, algunas cosas cambiaron, si. Pero me lo he currado yo sólo! -se excusó.
-Claro que si, nadie te quita méritos aunque los dos sabemos que recibiste un empujón... pero lo importante es si cuando se te deje de empujar conseguirás seguir siendo quien anhelabas ser, o por el contrario te derrumbarás y lo perderás todo!

Tras decir eso, y dejando a la estrella con la palabra en la boca, el anciano se fue para siempre, sin que nunca se volviera a saber de él.


Julio dejó de dormir a pierna suelta, para pasarse las noches dándole vueltas a las palabras del viejo...
Parte de razón si tenía... no se trataba de que aquello era más que un sueño, sino que ni siquiera lo había soñado. Recordaba los mejores momentos de su vida como recuerdos lejanos.

Empezó a desinteresarse por la música, casi como si estuviera enfadado con sus dones... y por un tiempo, la gente pensaba que no era más que la excentricidad de una estrella de Rock, y lo seguían tolerando.
Pero pronto empezaron los problemas.
Julio no componía, no se cuidaba y lo peor era que su estado de ánimo tampoco tenía pinta de mejorar.


Pronto se dio cuenta de a qué se refería el viejo...

Siendo él mismo jamás hubiera llegado donde estaba, pero lo peor es que tampoco quería estar allí. Aunque sabía que era imposible volver a empezar...
Abrió la ventana para que la habitación respirara, y se quedó inmóbil permitiendo que el sol le calentara la cara...

Al día siguiente todos los periódicos hablaban de lo mismo.
Otra estrella de la música, otro joven con talento que había triunfado demasiado pronto...
Otro ser humano que no había podido soportar el éxito.

 

20/02/2007 09:08 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 6 comentarios.

30/01/2007

El escritor

Media hora delante de su computadora, con un documento en blanco y la cabeza completamente vacía parecía toda una evidencia de su falta de creatividad!
Hacía días que se sentía incapaz de contar absolutamente nada.

Pensó que su descanso cerebral era debido a la necesidad de no pensar en todo lo que le había sucedido en los últimos meses, pero en ningún caso creyó que le habría afectado tanto como para que no se le ocuriera absolutamente nada que contar.

Se sentía imbécil, sentado delante de una página en blanco y sin saber con qué coño llenarla...
Mucho se temía además, que si osaba poner algo su crítica hacia si mismo iba a ser demasiado dura como para soportarla.

Se levantó para prepararse una copa.

Las 16:00 es una hora excelente para empezar a confundir el cerebro... aún no está completamente activo, con lo que cuesta menos de adormecer.
Por otro lado, mantener la mente encerrada en una cortina de confusión es lo que se le daba mejor.


Sonó el teléfono un par de veces, pero ni se inmutó... estaba demasiado ocupado con sus técnicas de mantener la mente en blanco.
La verdad es que no es tan fácil como muchos pretenden, pero hay fórmulas que funcionan realmente bien, como la de frivolizar hasta límites inhumanos, cualquier tema que ose aparecer en la cabeza. Al rato de hacerlo, las ideas ni se molestan en aparecer!

Pasó la tarde entera intentando analizar porqué a veces le era tan fácil escribir, y porque de repente desaparecía todo lo que llevaba dentro, sin tener ni idea de cuando volvería!
Era cierto que cuanta más actividad sentía a su alrededor, más prolífico se volvía... emociones fuertes, cabreos, amores, desamores... todo lo que le intensificaba su vida para bien o para mal lo plasmaba en aquellos documentos en blanco que ahora le miraban con desprecio.

Harto de pensar, se levantó, sorbió el contenido de su última copa y andó hacia la puerta cogiendo la chaqueta por el camino.


Empezó a descender por los últimos peldaños del rellano para alcanzar la puerta de salida a la calle, cuando una voz familiar le llamaba detrás suyo:

-"Señor! señor! Aguarde un instante..." -rogaba la femenina voz.

Se giró mientras desandaba sus últimos pasos...
Era la portera!
Maldijo por lo bajo, no tenía ningunas ganas de que aquella mujerzuela interrumpiera su aceptada inactividad....

-"Han venido unos señores trajeados y muy serios para dejarle un paquete... lo tiene aquí en la portería..."

-gritaba la mujer saliendo de su cuartucho.

Se detuvo un momento con el gesto sombrío para responder...
-"Cuando suba lo recojo, gracias!"

Cuando se disponía a girarse para seguir su camino hacia ninguna parte, la portera inquirió:

-"No no, debería llevarselo ahora, que esta tarde libro y no quisiera que se quedara en la portería..."

El hombre volvió a girarse, para encontrarse con la imagen de aquella horrible mujer con el paquete en la mano y con una sonrisa de haberse salido con la suya.
No podía soportarlo.
Cuando ella estaba casi encima de él, la agarró del brazó y la lanzó escaleras abajo!

Sólo había unos pocos peldaños, pero no tocó ninguno.
Cayó de cabeza al suelo, y todo se tiñó de rojo en unos segundos...

El hombre se quedó congelado por lo que había hecho y por la imagen que tenía ante si!
La primera reacción fue dar marcha atrás y volver hacia su piso...

Nadie le había visto, o al menos eso era lo que pensaba.

Se sentó delante de su computadora de nuevo... jadeaba.
Su estómago se vio forzado a expulsar todo lo que contenía... ni siquiera consiguió levantarse y acabó vomitando en el suelo.


Se incorporó y volvió a mirar el archivo en blanco que hacía unas horas le miraba burlón.
Ahora no se reía de él.
Ahora era un asesino...


Un asesino!

Empezó a escribir.

30/01/2007 16:39 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 9 comentarios.

08/01/2007

La creación del universo

Al principio de los tiempos, al Todopoderoso se le antojó que ya había llegado el momento de crear los sentimientos.

Para ello necesitaba algo que sintiera, algo que tuviera personalidad propia, que se definiera a si mismo y  empezara a desarrollar sus propias emociones...

Así que creó un montón de planetas, los cuales irían cogiendo los rasgos que se les antojaran...

De esta forma, el más valiente, osado y egocéntrico de ellos se convirtió en el Sol, para dar luz, calor y ejercer de guía a todos los demás.
Además, su propio calor servía para deshacer cualquier cosa que se acercara demasiado a él. Era un coloso en el universo.

                                                          

Los demás planetas fueron conformándose de igual modo en aquello que sentían.

Los más presumidos se convirtieron en estrellas, para que todo el mundo los viera desde cualquier sitio.

Los más egoistas en agujeros negros, para que todo lo que se les acercara fuera para ellos...

Alguno miedoso y huidizo se escondió al final de la galaxia, convirtiéndose en Plutón, y el más pasional se volvió rojo y se quedó cerca del Sol. Hoy lo conocemos como Marte...

Y de este modo se fue completando la galáxia.

Uno de los planetas, el más mimoso, el más sensual, el más romántico se convirtió en un icono de la feminidad.
Menudo, dulce y plateado con el reflejo del poderoso Sol, pasó a llamarse la Luna.

                     

La Luna y el Sol se fascinaron desde el primer momento en que se vieron.

El sol la iluminaba como nunca hubiera hecho por ningún planeta, y ella a su vez vestía los destellos más sensuales que se han visto jamás en el universo.

La Luna se dejó deslumbrar por aquella luz cegadora, cargada de calor, y se juraron amor eterno al instante.

Y así es como el amor nació, como pretendía el Todopoderoso...

Pero un planeta aún no se había desarrollado, quizás porque no sabía quien era, quizás porque quería ser algo que ya no podría jamás... el gran amor de la Luna.

Deambulaba por la galaxia sin demasiado interés, observando y haciendo la suya sin pretensiones... y así se solidificó y se convirtió en un planeta integro y compacto.


Con el tiempo, el Sol se había quedado estoico y sin moverse jamás. Era el centro del universo y se sentía orgulloso de ello. Se limitaba a mirar a su amada y a llenarla de luz día tras día.

La Luna a su vez, se cansó de ser iluminada. Le gustaba que el centro del universo estuviera siempre pendiente de ella, pero no era esa la vida que había soñado... además, empezó a cansarse de lucir siempre sus mejores galas.

Un día, el planeta que aún no se había definido pasó cerca de su sueño, la hermosa Luna.
Vió que ella estaba demasiado iluminada, que cerraba sus ojos molestos por tanta luz, y se le ocurrió ponerse delante suyo para protegerla del poderoso Sol.

Para que éste no se enfadara, empezó a bailar con la Luna para no taparla siempre.

La Luna estaba encantada, aquel planeta extraño la aliviaba del calor del Sol y del resplandor perpetuo al que la sometía. Aunque estaba cansada del mismo tono amarillo de luz.

El planeta, aunque sabía que la Luna ya tenía dueño, y no deseando nada más, quiso complacerla y empezó a cambiar de color. Los marrones se difuminaban con los verdes de sus prados y con el naranja de sus desiertos. Y cuando el Sol lo permitía, le regalaba el blanco de la nieve.

La Luna empezó a sentirse extrañamente bien al lado de aquel planeta sin formar, curiosa de saber en qué acabaría convirtiéndose.

Pensó el planeta que no podía permitir que una belleza como aquella estuviera condenada a no verse jamás, ni a distraerse con nada que no fuera su querido Sol, así que creó los océanos, para que pudiera verse reflejada en ellos y con los que jugaba a su voluntad, haciéndo que se movieran a su antojo.

Y la Luna decidió quedarse siempre cerca de aquel planeta indefinido, al cual llamó la Tierra, donde tenía colores que mirar, donde podía observar su belleza en los mares que se habían formado para ella, donde podía protegerse de la luz de su Sol...

                                              

Y así es como aquel planeta sin pretensiones ni esperanzas consiguió que el amor que nunca hubiera podido soñar, disfrutara con sus colores, se refugiara en su cuerpo, acariciara sus océanos y bailara con él durante el resto de los tiempos.

08/01/2007 12:10 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 17 comentarios.

02/01/2007

La espera

Como cada día a las cinco de la tarde, el ferry llegaba cargado de la gente que deseaba regresar a sus casas.

En el muelle, las parejas se reencontraban, algunos eufóricos por el tiempo que se habían echado de menos, se fundían en un abrazo, a veces caluroso a veces tierno dependiendo de la clase de amor que les uniera. En otros casos, cuando el tiempo había sido breve, solía bastar un beso y aquel cogerse de la mano para regresar a casa.

Ella en cambio siempre se iba sin abrazar ni besar, sin mano que la asiera y sin sonrisa ni ilusión.
Cada día se emocionaba con los reencuentros ajenos y se desplomaba con su eterna soledad.

Llevaba 4 años teniendo la misma cita.

Día tras día se acercaba a ver como el ferry atracaba, siempre a la misma hora, siempre con las mismas maniobras, siempre con aquellas cabezas asomando por la borda para ver si alguien les esperaba.
Daba igual el tiempo, daba igual la fecha... el ferry jamás fallaba a su cita y ella tampoco lo haría...

Desde que cuantro años atrás, una carta del ejército le hacía saber de la desaparición de su único hijo, no había vuelto a hacer nada que le pudiera impedir estar a las cinco de cada tarde en el mismo rincón del muelle.
Antes de alistarse, antes de partir por última vez, Nicolás le había jurado que nunca la dejaría sola, que volvería para hacerla abuela, para que pudiera conocer a su futura nuera, para que pudiera estar orgullosa del hombre en el que se convertiría.

A ella no le importaba que fuera un hombre importante, sencillo, rico o pobre... para ella siempre sería su pequeño Nicolás.

Tras leer la carta, despidió al oficial que le traía las noticias y se arregló para ir al muelle.
Su hijo no había muerto, de alguna manera lo sabía...

Aquel no parecía un día distinto, las mismas cabezas asomadas, la misma cara nerviosa en la gente que esperaba con ella.
El ferry atracó una vez mas y tras poner las pasarelas, la gente empezó a bajar en tropel.
Algunos eran soldados que regresaban tras sus destinos en Holanda y en el sur de Italia. La guerra estaba terminando y de nuevo se empezaban a ver caras jóvenes en los pueblos.

Éstos soldados protagonizaban las escenas más emocionantes. Sus familias muchas veces no se creían que sus hijos regresaran, probablemente porque les había sido más fácil hacerse a la idea de que habían muerto nada más partir, que vivir con la incertidumbre de si regresarían. Así que en cuanto veían al ser querido aparecer ante ellos, solían estallar en gritos, llantos y mil abrazos y alabanzas....

Ella observó las escenas como hacía cada día, cada día durante los últimos cuatro años... cuatro años sin una sonrisa, sin una lágrima, sin tener ninguna noticia de Nicolás.

Mucha gente de la que acudía al muelle, solían hacerlo a menudo, pues el ferry era un transporte bastante útil por aquellos tiempos, y sobretodo era la única manera de cruzar el río en mas de sesenta kilómetros... así que todo el mundo había visto a la mujer ir cada día a ver el ferry atracar, aunque no sabían porqué.
Empezaron a correr las leyendas, y aunque nadie hablaba con ella porque muchos pensaban que se trataba de una loca que no sabía lo que hacía, todos sentían mucha lástima por aquella mujer tan sola que jamás reía.

Aquel día era como otro cualquiera. En el ferry ya no había nadie mas y se quedó mirando unos segundos más, como hacía cada día... Nicolás era un dormilón y seguro que sería el último en bajar porque se había quedado en su asiento como un bebé.

De pronto, una ola de tristeza invadió su cuerpo, y donde antes tenía el corazón, le dejó un dolor como nunca antes había sentido.
Le fallaron las piernas y de pronto se encontró arrodillada en el suelo. Sentía que la gente empezaba a acercarse a ella, alarmada... y de repente notó una mano en su hombro.

-Madre... levántese, nos vamos a casa.

Alzó la cabeza.

-...Nicolás..? -balbuceó con lágrimas en los ojos...

El muchacho la cogió del brazo para ayudarla a levantarse. Ella no dejaba de mirarlo a la cara.
Su mano se posó en la barbilla del joven, le acarició toda la cara como comprobando que todo estaba bien... le dió mil besos, besos de alivio, besos de ternura, besos que se habían olvidado con los días, los besos de una madre...

Le agarró de la mano para empezar a andar hacia su casa, pero el chico se quedó quieto en el mismo sitio...

- No madre, esta vez nos vamos a Casa, para siempre. Le dije que no la dejaría nunca....

Ella se asombró por un momento... miró a su alrededor y se dio cuenta que toda la gente del muelle estaban atendiendo a alguien.
Entre el barullo de gente, había alguien tendido en el suelo. Supo que había pasado al instante...

-Así que no me dejarás nunca mas? -le dijo a su hijo con una mirada interrogante...

-Nunca mas madre... a partir de ahora siempre estaré a su lado.


Alzó la mirada y vió que una luz blanca les inundaba....

Y nunca, nunca, dejó de sonreir.

02/01/2007 16:52 Autor: goldhands. Enlace permanente. Tema: Relatos Hay 9 comentarios.

26/12/2006

Diablo

Terminaba de trabajar en unos minutos, pero llevaba horas impaciente por coger el coche y correr a reunirse con su marido y sus hijas...
Solo de pensar en la cara que pondrían ellas con todo lo que les habían comprado para que creyeran que Papa Noel las visitaría por la noche, le brillaban los ojos.
Lia y Christine ya empezaban a ser mayorcitas para celebrar la navidad y lo suficientemente pequeñas para seguir creyendo en la magia.
Desmon estaría en casa acabando los preparativos para aquella noche mágica.
Era feliz, inmensamente feliz.

Pero la verdad es que jamás volvió a casa, la verdad es que la Navidad no exime de las desgracias y mucho menos cuando un camión cisterna se cruza en tu camino a 70 millas por hora...

El choque fue terrible.
Los regalos, Papa Noel, la ilusión, la felicidad, el amor.... todo salpicado de sangre por un charco que se congeló en una carretera cualquiera...